El mercado laboral estadounidense se enfrió en septiembre mucho más de lo previsto. Apenas se crearon 29.000 empleos no agrícolas, frente a los entre 84.000 y 90.000 que esperaban los economistas. La tasa de paro también fue peor de lo previsto: subió al 4,2 por ciento, frente al 4,1 por ciento esperado.

Son datos clave para los mercados financieros. La debilidad del empleo reduce el margen de la Reserva Federal para seguir subiendo los tipos de interés. Al mismo tiempo, las cifras pueden dar un respiro al mercado de bonos, después de que la rentabilidad de la deuda estadounidense alcanzara esta semana su nivel más alto desde 2002.

La creación de empleo casi se estanca y los datos previos se revisan a la baja

El desglose del informe también refleja debilidad. El sector privado estadounidense creó apenas 46.000 empleos en septiembre, mientras que el sector público perdió 17.000 puestos de trabajo. Además, se moderó el crecimiento de los salarios, que aumentaron un 0,13 por ciento mensual y un 3,02 por ciento interanual.

A ello se suman importantes revisiones a la baja de los meses anteriores. La creación de empleo en agosto se redujo de 162.000 a 133.000 puestos. En julio, la revisión dejó incluso un saldo negativo, con una pérdida de 10.000 empleos. En conjunto, estas revisiones restaron 60.000 puestos a las cifras publicadas anteriormente.

Esto acentúa la debilidad del mercado laboral estadounidense. La desaceleración no comenzó en septiembre: los meses anteriores también fueron menos sólidos de lo que se había estimado.

Aumenta la probabilidad de una pausa en las subidas de tipos

La debilidad del informe de empleo obliga a la Reserva Federal a reconsiderar sus próximos pasos. El banco central volvió a subir los tipos en septiembre y dejó abierta la puerta a otro aumento antes de que termine el año. El viernes por la mañana, el mercado ya situaba en torno al 72 por ciento la probabilidad de que la Fed mantuviera los tipos sin cambios en su reunión del 27 y 28 de octubre.

Tras unos datos de empleo peores de lo previsto, el margen para una nueva subida de tipos se estrecha aún más. Por ello, el foco puede pasar de si la Fed volverá a subirlos a cuánto tiempo los mantendrá en su nivel actual.

Esto también es relevante para el mercado de bonos. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años llegó el jueves al 5,34 por ciento. El enfriamiento del mercado laboral y la moderación salarial pueden reducir las presiones inflacionistas y aliviar así la presión alcista sobre las rentabilidades de la deuda, que han repuntado con fuerza.

¿Qué implica para Bitcoin y la bolsa?

Los débiles datos de empleo pueden favorecer, en un primer momento, a los activos de riesgo. Si los inversores esperan menos subidas de tipos, las rentabilidades de los bonos podrían bajar y dar más margen a las acciones y las criptomonedas.

Sin embargo, unos datos débiles no son necesariamente una buena noticia. El mercado busca un enfriamiento del empleo suficiente para reducir la probabilidad de nuevas subidas de tipos, pero no tan intenso como para generar preocupación por la economía estadounidense.

Con apenas 29.000 nuevos empleos y una revisión de julio que arroja una pérdida de puestos de trabajo, ese equilibrio se vuelve más difícil. Para los inversores, la clave es qué pesa más: las menores expectativas de tipos de interés o la creciente preocupación por la economía.

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