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Paolo Ardoino, consejero delegado de Tether, advierte de que el auge mundial de la IA podría estar apoyándose en una base económica frágil. Según Ardoino, las grandes tecnológicas están destinando enormes sumas a infraestructura, mientras sigue siendo incierto que los ingresos crezcan lo bastante rápido como para recuperar esos costes.

Cuatro puntos débiles en el modelo de negocio de la IA

Ardoino señaló en X cuatro problemas estructurales. El primero es el precio de los servicios de IA. A su juicio, muchas empresas están cobrando actualmente tarifas demasiado bajas para atraer usuarios y ganar cuota de mercado. Eso hace que la demanda parezca sólida, aunque los costes reales de capacidad de cálculo e infraestructura son mucho más elevados.

“Las grandes tecnológicas están subvencionando la capacidad de cálculo de la IA para captar más usuarios y, al mismo tiempo, construyen infraestructuras extremadamente caras cuyo hardware queda obsoleto en apenas tres a cinco años”.

El segundo problema es el largo camino hacia la rentabilidad. Los centros de datos, los chips de alto rendimiento y los contratos de suministro energético exigen grandes inversiones iniciales, mientras que los ingresos podrían tardar años en llegar. Cuanto más se prolongue ese proceso, mayor será la presión sobre las empresas para demostrar que la IA también puede ser rentable de forma sostenida.

Además, el hardware de IA se queda obsoleto con rapidez. Los chips y servidores suelen tener que sustituirse en un plazo de tres a cinco años, mientras que la financiación de los centros de datos puede extenderse durante un periodo mucho más largo. Esto obliga a las empresas a comprar nuevos equipos incluso antes de haber recuperado por completo la inversión anterior.

Por último, Ardoino apunta a la IA de código abierto. Se trata de modelos cuyo software está disponible libremente y puede ser adaptado por otras empresas. Si estas alternativas gratuitas o de bajo coste mejoran, los proveedores comerciales podrían perder su posición dominante.

Las inversiones billonarias aumentan los riesgos

En conjunto, Ardoino describe por tanto una base muy frágil. El consejero delegado de Tether no es el único preocupado. Gestoras chinas y el Banco de Inglaterra también han advertido de una posible burbuja en la IA.

Según JPMorgan, las inversiones mundiales en IA podrían alcanzar los 5,5 billones de dólares hacia 2030. Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft invertirían ya este año de forma conjunta unos 720.000 millones de dólares en chips, centros de datos y suministro energético.

Al mismo tiempo, otros analistas subrayan que la situación es distinta de la burbuja puntocom de comienzos de siglo. Las mayores tecnológicas ya son rentables y cuentan con modelos de negocio consolidados. Eso les proporciona un colchón financiero.

Según Ardoino, el mayor riesgo no está, por tanto, en la tecnología en sí ni en la demanda, sino en su justificación económica. Si los precios, los costes de inversión, la obsolescencia del hardware y la competencia no se mantienen en equilibrio, las elevadas expectativas en torno a la IA podrían verse rápidamente bajo presión.

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