Por primera vez desde el inicio de la campaña aérea estadounidense, no se han producido nuevos ataques contra Irán durante dos noches consecutivas. Tras trece días seguidos de bombardeos, el frente permanece en calma desde la noche del viernes, sin que Washington haya ofrecido una explicación. El ejército iraní informó el domingo de que también ha suspendido por ahora sus acciones de represalia.
Al mismo tiempo, en Teherán se celebraron conversaciones entre altos diplomáticos iraníes y omaníes sobre la navegación por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo. Según el Gobierno iraní, las conversaciones fueron constructivas y se han logrado algunos avances. No obstante, Teherán subrayó que la situación del tráfico marítimo aún no ha cambiado.
Para los mercados financieros, esta tregua temporal supone una primera señal de posible desescalada desde que el conflicto se agravó a finales de febrero. El Brent cerró el viernes en 96,78 dólares por barril, después de haber subido alrededor de un 27% en las dos semanas anteriores.
La pausa aún no implica una desescalada
Por ahora no está claro qué significa exactamente este silencio temporal. El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, evitó confirmar el domingo que el presidente Donald Trump haya renunciado a una nueva escalada. Según afirmó, el presidente mantiene «todas las opciones sobre la mesa», mientras deja margen a las conversaciones en curso.
Según Waltz, esas negociaciones se desarrollan en varios niveles, desde contactos técnicos hasta comunicación directa entre los máximos dirigentes de ambos países.
Mientras tanto, los medios estadounidenses apuntan a distintas razones para la pausa. Según The New York Times, Trump y sus asesores han aplazado por ahora nuevos ataques por la preocupación ante la disminución de las reservas de misiles Patriot y otros sistemas de defensa aérea en la región.
Waltz lo negó. Axios publicó además que el máximo mando estadounidense en Oriente Medio, el almirante Brad Cooper, recomendó detener los ataques porque los principales objetivos militares ya se habrían alcanzado.
Aun así, no parece que se pueda hablar todavía de una verdadera desescalada. Trump declaró el viernes que Estados Unidos está «listo para actuar» con nuevos ataques si fuera necesario. Irán también advirtió de que el conflicto podría ampliarse si se reanudan los bombardeos estadounidenses. Así, la calma actual parece más una pausa temporal que una señal de que el conflicto esté llegando a su fin.
La tensión en el mar Rojo sigue aumentando
Mientras la situación en torno al estrecho de Ormuz parece más tranquila por ahora, las tensiones en el mar Rojo van en aumento. Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, reivindicaron el sábado ataques con misiles y drones contra instalaciones de Saudi Aramco en las ciudades portuarias de Jizán y Yanbu. Arabia Saudí no ha confirmado esos ataques, aunque las autoridades sí emitieron breves alertas de emergencia.
En respuesta, la coalición liderada por Arabia Saudí llevó a cabo ataques contra objetivos hutíes en Yemen. A comienzos de esta semana también fueron atacadas las instalaciones portuarias desde las que los hutíes desarrollan sus operaciones en el mar Rojo. Además, el grupo anunció un bloqueo de los puertos saudíes y reivindicó ataques contra tres petroleros vinculados a Arabia Saudí.
Los nuevos ataques aumentan la preocupación por el suministro mundial de petróleo. Con la navegación por el estrecho de Ormuz prácticamente paralizada, Arabia Saudí exporta gran parte de su crudo a través de puertos del mar Rojo, con Yanbu como principal alternativa. Si esa ruta también sufre interrupciones prolongadas, la presión sobre el precio del petróleo podría aumentar aún más, incluso si la situación en torno a Ormuz no escala por ahora.
Qué supone esto para la semana
Los inversores afrontan el inicio de la nueva semana con señales contradictorias. Por un lado, Estados Unidos e Irán parecen dispuestos a dar otra oportunidad a la diplomacia, ahora que los ataques aéreos se han detenido por el momento y ambos países dialogan con Omán sobre el estrecho de Ormuz. Por otro, la tensión en el mar Rojo sigue aumentando por los nuevos ataques de los hutíes.
La reacción del mercado del petróleo será un indicador clave este lunes. Una nueva subida de los precios del crudo podría reavivar la inflación e influir en las expectativas sobre la política de tipos de la Reserva Federal estadounidense. Más adelante esta semana, el banco central anunciará su nueva decisión sobre los tipos de interés.
Aunque la pausa temporal en los ataques estadounidenses ofrece cierta esperanza de desescalada, todavía no hay ningún avance decisivo. No existe un alto el fuego y tampoco se han alcanzado acuerdos sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. Mientras persista esa incertidumbre, las tensiones en Oriente Medio pueden seguir afectando a los mercados financieros y al precio del petróleo.
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