El Gobierno de Estados Unidos estudia una intervención poco habitual en el mercado de bonos. El Departamento del Tesoro podría recurrir a su enorme colchón de caja, de unos 950.000 millones de dólares, para recomprar más deuda pública a largo plazo y aliviar así la presión de los tipos elevados.
Los mercados financieros han reaccionado de inmediato a la noticia. La rentabilidad de la deuda estadounidense a largo plazo cae, mientras que Bitcoin (BTC), el oro y la plata suben. Los inversores parecen volver a apostar por los activos escasos ante la pérdida de poder adquisitivo del dinero, en un momento en que Washington intensifica sus esfuerzos para contener el aumento de los costes de financiación.
Bessent podría utilizar una reserva de caja de 950.000 millones de dólares
Según medios estadounidenses, el Departamento del Tesoro estudia utilizar fondos de la Treasury General Account (TGA) para realizar recompras adicionales de bonos del Tesoro a largo plazo. En esa cuenta hay actualmente unos 950.000 millones de dólares.
La TGA es, en términos sencillos, la cuenta bancaria del Gobierno estadounidense en la Reserva Federal. En ella se ingresan, entre otros recursos, los ingresos fiscales, y desde esa cuenta Washington paga sus gastos.
Eso no significa que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, vaya a recomprar ahora 950.000 millones de dólares en deuda pública. La cantidad que podría utilizarse aún no está decidida. La magnitud de la cifra muestra, sobre todo, el margen financiero que Washington tiene en teoría a su disposición.
También es relevante el origen del dinero. Si el Gobierno recurre a la TGA en lugar de emitir nueva deuda, fondos públicos ya existentes vuelven al sistema financiero. Eso puede aportar liquidez adicional de forma temporal.
Por eso la reacción de los inversores ha sido tan marcada. Más liquidez y los intentos de reducir los tipos a largo plazo suelen favorecer a los activos de riesgo y escasos, como Bitcoin, el oro y la plata.
Estados Unidos intensifica su intervención en el mercado de bonos
El posible uso de la TGA llega después de una medida inesperada anunciada la semana pasada. El 19 de agosto, Bessent comunicó que al menos duplicaría las recompras de bonos del Tesoro a largo plazo. Para determinados vencimientos de entre diez y treinta años, el importe pasará de un máximo de 2.000 millones a al menos 4.000 millones de dólares por operación.
Con ello, Washington intenta sobre todo contener los tipos a largo plazo. La rentabilidad del bono estadounidense a treinta años había superado anteriormente el 5,3%, su nivel más alto desde 2007.
Ese encarecimiento resulta incómodo para el propio Gobierno, pero también para hogares y empresas. Un mayor rendimiento de la deuda pública se traslada, entre otros ámbitos, a las hipotecas, los préstamos empresariales y otros costes de financiación.
La primera intervención solo tuvo un efecto temporal. La rentabilidad cayó con fuerza el miércoles, pero después volvió a repuntar. La posibilidad de que Bessent utilice también la enorme posición de caja del Tesoro muestra que Washington explora más vías para apoyar el mercado.
Bitcoin, oro y plata se benefician
En los mercados financieros, esta evolución se vincula ya con la llamada apuesta por activos escasos ante la pérdida de poder adquisitivo del dinero. En este escenario, los inversores buscan activos limitados cuando temen que la intervención pública, el elevado endeudamiento y unas condiciones financieras más laxas terminen erosionando el poder de compra del dólar.
Bitcoin y el oro ya figuraron entre los grandes beneficiados la semana pasada, después de que Bessent anunciara la primera ampliación de las recompras de bonos. Bitcoin se acercó a los 80.000 dólares, mientras que el oro registró una fuerte subida.
La reacción sigue siendo visible hoy. El oro alcanzó su nivel más alto en más de tres meses y Bitcoin vuelve a avanzar. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años cayó tras conocerse la posible utilización de la TGA.
La diferencia clave con la Reserva Federal es que el Departamento del Tesoro no puede crear dinero nuevo por sí mismo. Además, los 950.000 millones de dólares no están automáticamente disponibles en su totalidad para comprar bonos. Aún se desconoce cuánto querría movilizar realmente Bessent.
Pero el mensaje para los inversores es cada vez más claro. Desde el 19 de agosto, Washington está actuando para reducir la presión sobre el mercado de bonos a largo plazo. Ahora que se abre la puerta a utilizar una posición de caja de casi 1 billón de dólares, la apuesta por Bitcoin y los metales preciosos frente a la pérdida de valor del dinero recibe un nuevo impulso.
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