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El consejero delegado de Micron, Sanjay Mehrotra, sostiene que la inteligencia artificial ha cambiado de forma estructural el mercado de la memoria. A su juicio, la memoria ha dejado de ser una simple materia prima tecnológica comprada sobre todo por precio. En la era de la IA, se ha convertido en una pieza clave de la infraestructura que sostiene centros de datos, robots, vehículos autónomos y dispositivos inteligentes.

Con este mensaje, Mehrotra también intenta disipar una vieja duda sobre el sector. Durante años, los chips de memoria fueron sinónimo de una industria extremadamente cíclica. En las fases de bonanza aumentaba la demanda, se construían nuevas fábricas y el mercado acababa a menudo en sobrecapacidad y caída de precios.

Según Micron, esta vez el ciclo es distinto.

El meteórico ascenso de Micron, en el gráfico.
El meteórico ascenso de Micron, en el gráfico. Fuente: TradingView

La IA cambia el valor de la memoria

La razón es que los sistemas de IA necesitan cada vez más memoria. Los procesadores no son el único elemento relevante. La memoria también debe ser rápida, eficiente y trabajar de forma estrecha con los chips y sistemas que la rodean. Cuanto más grandes y complejos se vuelven los modelos de IA, más importante resulta esa capacidad de memoria.

Por eso Mehrotra define la memoria como la “infraestructura estratégica de la era de la IA”. Con ello viene a decir que empresas como Micron, SK Hynix y Samsung ya no son solo proveedores de componentes, sino constructores de la base sobre la que funciona la economía de la inteligencia artificial.

Las cifras respaldan el relato

Los resultados de Micron refuerzan esa tesis. En el tercer trimestre de su ejercicio fiscal, los ingresos alcanzaron los 41.460 millones de dólares, frente a los 9.300 millones de un año antes. El margen bruto subió hasta el 84,6% de la facturación, frente al 37,7% registrado un año antes.

Para el cuarto trimestre, Micron prevé incluso un margen bruto de alrededor del 86%. Son cifras extraordinarias para un sector históricamente marcado por las oscilaciones de precios y la presión sobre los márgenes. La principal restricción ya no es la demanda, sino la oferta.

Según Mehrotra, los clientes de centros de datos quieren comprar alrededor de un 50% más de memoria de la que Micron puede comprometer.

Nuevas fábricas para aliviar la escasez

Micron está invirtiendo con fuerza para seguir el ritmo de esa demanda. La compañía construye dos nuevas fábricas cerca de Boise, en Idaho, dentro de un plan más amplio para invertir 250.000 millones de dólares en producción e investigación en Estados Unidos.

Con ello, la memoria también se convierte en una cuestión geopolítica. Estados Unidos quiere reducir su dependencia de la producción asiática de chips, mientras las empresas de IA necesitan cada vez más infraestructuras críticas dentro de sus propias fronteras.

El riesgo de sobrecapacidad sigue presente

Aun así, esta tesis no está exenta de riesgos. Los críticos advierten de que el mercado de la memoria podría volver a enfrentarse a un exceso de capacidad. Fabricantes chinos como CXMT también están aumentando su producción, lo que a medio plazo podría ejercer presión sobre los precios.

Además, sigue en marcha una demanda en la que Micron, Samsung y SK Hynix están acusadas de inflar los precios de la DRAM. El auge de la IA convierte la memoria en un activo más estratégico que nunca. Pero los inversores no deben olvidar que este sector nunca ha estado libre de riesgo cíclico.

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