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Una cartera de Bitcoin (BTC) que llevaba siete años sin dar señales de actividad volvió a moverse de forma repentina el domingo. Su propietario trasladó en una sola transacción 2.931 BTC, valorados a los precios actuales en unos 188 millones de dólares. Es el primer movimiento desde la última vez que la cartera estuvo activa, cuando Bitcoin cotizaba en torno a los 6.500 dólares.

Según la plataforma de análisis blockchain Arkham, las monedas se movieron desde la dirección ‘356my’ a una nueva dirección denominada ‘bc1qn’. Por ahora no está claro cuál será el destino final de los Bitcoin. La blockchain solo muestra que las monedas se han trasladado, no el motivo.

Eso es precisamente lo que hace interesante la operación. Las grandes carteras que vuelven a activarse tras años de inactividad suelen atraer de inmediato la atención de los analistas. A veces se trata simplemente de un traslado a una nueva cartera. En otros casos, puede ser el primer paso antes de una venta.

Los grandes inversores parecen estar moviéndose con más frecuencia

El momento también llama la atención. La actividad de esta cartera encaja en una tendencia más amplia dentro del mercado de Bitcoin.

Los datos de Coinglass muestran que los grandes inversores concentran actualmente la mayor parte del Bitcoin que se envía a las plataformas de negociación. Se trata de transacciones por un valor mínimo de 10 millones de dólares. Una transferencia de este tipo no implica necesariamente que el propietario quiera vender, pero sí es una señal que los operadores siguen muy de cerca.

CryptoQuant observa la misma tendencia. Según la plataforma de análisis, alrededor del 99% de todo el Bitcoin que se envía actualmente a plataformas de negociación procede de solo diez grandes transacciones. Esto sitúa la denominada ratio whale-to-exchange en 0,99.

Históricamente, este suele ser un indicador de alerta. Cuando un pequeño grupo de grandes inversores traslada casi todo el Bitcoin hacia los exchanges, aumenta la probabilidad de que una parte acabe vendiéndose. CryptoQuant, no obstante, introduce un matiz: en los meses de verano, cuando la actividad es más reducida, la ratio puede subir simplemente porque se producen menos transacciones pequeñas.

También resulta significativo que CryptoQuant informara el viernes de que los tenedores a largo plazo están realizando ahora las mayores pérdidas diarias desde 2022. En aquel momento, también fueron las carteras de mayor tamaño las primeras en ponerse en movimiento.

Los ETF alimentan un optimismo prudente

Frente a esa posible presión vendedora, los ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos ofrecen una señal moderadamente positiva. La semana pasada entraron en estos fondos, en términos netos, 197,4 millones de dólares de nuevo capital. Con ello se puso fin a varias semanas consecutivas de salidas.

Aun así, todavía es pronto para hablar de un giro claro. En el conjunto de junio, los ETF registraron salidas netas por 4.510 millones de dólares, el mayor reembolso mensual desde el lanzamiento de estos fondos.

Por ahora, la gran pregunta sigue siendo la misma: ¿qué ocurrirá con los 2.931 Bitcoin que se movieron el domingo? Si aparecen próximamente en una plataforma de negociación, aumentará la probabilidad de que su propietario quiera vender.

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