Donald Trump amenaza con imponer fuertes aranceles a los productos europeos si la Unión Europea y Canadá estrechan su cooperación. El presidente estadounidense afirma incluso que podría suspender el comercio con Europa en determinados ámbitos si interpreta esos planes como un gesto hostil hacia Estados Unidos.

La advertencia llega después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propusiera convertir a Canadá en el primer miembro asociado de la UE. Con ello, Canadá y Europa podrían ampliar su cooperación en áreas como el comercio, la defensa, la tecnología y la energía.

El momento elegido resulta especialmente llamativo. Canadá ya está inmerso en una guerra comercial con Estados Unidos y trata de reducir su dependencia de su gran vecino. Una relación más estrecha con Europa podría acelerar ese giro.

Trump advierte a Europa de nuevos aranceles

Trump reaccionó el miércoles con dureza a la propuesta de Von der Leyen. Calificó de “ridícula” la idea de vincular más estrechamente a Canadá con la Unión Europea.

Según Trump, la respuesta de Estados Unidos dependerá sobre todo de la intención que haya detrás del plan europeo. Si interpreta ese acercamiento como un gesto hostil, amenaza con adoptar fuertes medidas económicas.

“Si lo hacen y yo lo considero de algún modo un acto hostil, impondré aranceles muy elevados o dejaré de comerciar con Europa”, dijo Trump a los periodistas.

Por ahora, la situación no ha llegado a ese punto. Canadá no pasaría a formar parte directamente de la Unión Europea y ni siquiera está claro qué implicaría exactamente un estatus de miembro asociado. Esa figura no existe actualmente en los tratados europeos, por lo que tendría que definirse primero.

Von der Leyen quiere, en cualquier caso, profundizar de forma notable la relación con Canadá. Además del comercio, se estudia una cooperación más estrecha en defensa, energía y tecnología. A finales de octubre está prevista una nueva cumbre entre Canadá y la UE, en la que podrían abordarse con más detalle estos planes.

Canadá intenta reducir su dependencia de Estados Unidos

El acercamiento europeo no surge de la nada. La relación comercial entre Canadá y Estados Unidos se ha deteriorado de forma considerable en los últimos tiempos.

Ambos países están ya inmersos en una guerra comercial. Estados Unidos impuso aranceles a productos canadienses por valor de unos 20.000 millones de dólares, a lo que Canadá respondió con medidas similares.

Para Canadá, esto supone un problema importante. Alrededor del 70% de las exportaciones canadienses tienen como destino Estados Unidos. Por eso, el primer ministro Mark Carney intenta reducir esa dependencia ampliando los lazos económicos con otras regiones del mundo. Europa desempeña un papel relevante en esa estrategia.

La cooperación, además, va más allá del comercio. Canadá participa ya en el programa europeo SAFE de inversiones conjuntas en defensa. También se negocia una colaboración en materia de energía y comercio digital.

Precisamente ese acercamiento más amplio genera inquietud en Washington. Trump volvió a calificar el miércoles a Canadá de mal socio comercial y advirtió también a Europa de las posibles consecuencias.

La guerra comercial amenaza con extenderse a Europa

Así, el conflicto comercial entre Estados Unidos y Canadá corre el riesgo de arrastrar también a Europa.

De momento, se trata solo de una amenaza. Trump no ha anunciado nuevos aranceles contra la UE y no está claro qué facultad legal utilizaría para imponer eventuales nuevas restricciones comerciales.

Al mismo tiempo, los planes entre Canadá y Europa están lejos de ser definitivos. La propuesta de un estatus de miembro asociado aún debe desarrollarse y las negociaciones sobre una nueva relación podrían llevar mucho tiempo.

Mark Carney

¿Qué implicaría para Canadá ser miembro asociado de la UE?

Mark Carney
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