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Las bolsas han arrancado julio con cautela. Los inversores esperan la intervención del presidente de la Fed, Kevin Warsh, prevista para las 15:00, hora peninsular española. Sus palabras se seguirán de cerca, ya que los operadores contemplan cada vez más la posibilidad de una nueva subida de tipos en Estados Unidos.

La prudencia dominó los mercados financieros. Los futuros del S&P 500 estadounidense apuntaban a una apertura ligeramente a la baja, mientras que las bolsas europeas también retrocedían tras sus recientes máximos históricos.

El dólar estadounidense, en cambio, ganó terreno y prolongó su mejor mes desde marzo. La razón es que cada vez más inversores esperan que la Reserva Federal mantenga los tipos altos durante más tiempo o incluso vuelva a subirlos. La probabilidad de una subida de tipos a finales de este mes se estima ya en torno a una entre tres.

Por qué vuelve a estar sobre la mesa una subida de tipos

El aumento de las expectativas sobre los tipos se debe, sobre todo, a la resistencia de la economía estadounidense. El jueves se publicará el informe de empleo de junio, uno de los datos económicos más importantes del mes. Los economistas prevén de nuevo un sólido crecimiento del empleo.

Si la creación de empleo se mantiene fuerte, indicará que la economía sigue funcionando a pleno rendimiento. Para la Reserva Federal, eso sería una señal de que los tipos pueden permanecer altos durante más tiempo o incluso volver a subir para seguir frenando la inflación.

Según Kyle Rodda, analista de mercados de Capital.com, el mercado laboral ya no supone un obstáculo para que la Fed centre por completo su atención en la inflación. Si los datos de empleo del jueves superan las previsiones, cree que aumentará la probabilidad de una nueva subida de tipos más adelante este año.

La línea dura de Warsh

El repunte de las expectativas sobre los tipos encaja con la orientación que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha marcado desde su llegada al cargo. En la decisión de mediados de junio, el banco central estadounidense mantuvo los tipos sin cambios, en el 3,50%–3,75%. Al mismo tiempo, la mayoría de los responsables de política monetaria dejó claro que aún espera una subida de tipos más adelante este año. Con ello, la Fed adoptó un tono distinto al de marzo, cuando todavía se daba por descontada una rebaja.

El giro se explica por el repunte de la inflación, que se sitúa en su nivel más alto en tres años, en parte por el encarecimiento de la energía a raíz del conflicto con Irán. En su primera decisión sobre los tipos, Warsh dejó claro que contener la inflación es la máxima prioridad del banco central.

Resulta llamativo, porque el presidente Donald Trump esperaba que Warsh allanara el camino para unos tipos más bajos. Sin embargo, con la inflación aún elevada, esa posibilidad parece descartada por ahora.

Esta tarde, Warsh hablará extensamente en público por primera vez desde la decisión sobre los tipos. Los inversores estarán especialmente atentos a cualquier señal sobre el próximo paso de la Reserva Federal. Si sugiere que una subida de tipos está más cerca, podría tener efectos inmediatos en las acciones, los bonos, el dólar y el mercado de las criptomonedas.

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