Los mercados financieros afrontan otra semana clave. Tras la primera subida de tipos en Estados Unidos en tres años, la atención se desplaza a nuevos datos económicos, que deberán aclarar si la Reserva Federal volverá a actuar más adelante este año.

Al mismo tiempo, el jueves está prevista una reunión importante entre Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping. En particular, posibles nuevos acuerdos sobre la relación comercial entre las dos mayores economías del mundo podrían mover los mercados.

Los miembros de la Fed abren la semana

El lunes no hay grandes datos económicos de Estados Unidos en la agenda. Por eso, la atención se centrará sobre todo en la Reserva Federal. Esta semana están previstas en total ocho intervenciones de responsables de la Fed.

El dato es relevante porque el banco central subió los tipos la semana pasada por primera vez en tres años. Además, las nuevas previsiones mostraron que muchos responsables de política monetaria contemplan un tipo de interés más alto que el actual antes de que termine el año.

Por ello, los inversores estarán especialmente pendientes esta semana de lo que digan los miembros de la Fed sobre los próximos pasos. El lunes hablará Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago. El martes será el turno, entre otros, de John Williams, de la Fed de Nueva York, y de Tom Barkin, de la Fed de Richmond.

Sus comentarios sobre la inflación y el elevado precio del petróleo serán especialmente relevantes para los mercados. La energía cara se traslada a los carburantes, al transporte y, finalmente, a otros precios. Si los responsables de la Fed sugieren que esta evolución exige una política monetaria más restrictiva, el impacto podría notarse de inmediato en la rentabilidad de la deuda estadounidense, el dólar y la renta variable.

El martes llega la primera señal nueva del mercado laboral estadounidense

El martes, la atención se trasladará al mercado laboral de Estados Unidos. ADP publicará su indicador semanal de empleo, que muestra la evolución de la ocupación en las empresas privadas.

El mercado laboral estadounidense ha resistido relativamente bien en los últimos meses. En la última lectura, los empleadores privados añadieron una media de 16.250 puestos de trabajo por semana durante las cuatro semanas hasta finales de agosto.

Para la Reserva Federal, lo importante es si esa fortaleza se mantiene. Un mercado laboral sólido da más margen a la Fed para volver a subir los tipos, ya que la economía parece capaz de soportar por ahora unos costes de financiación más altos. Al mismo tiempo, un fuerte crecimiento del empleo y salarios más elevados pueden prolongar las presiones inflacionistas.

Una clara pérdida de impulso, en cambio, mostraría que los tipos altos empiezan a hacer más mella en las empresas y en el mercado laboral. Eso podría elevar el listón para una nueva subida de tipos.

El miércoles llega la prueba económica más importante

El miércoles será la jornada clave para los datos económicos de Estados Unidos. S&P Global publicará las cifras preliminares de septiembre sobre la industria y el sector servicios. Con ellas, los inversores obtendrán una primera visión amplia de cómo evoluciona la economía este mes.

Los llamados datos PMI analizan, entre otros factores, la producción, los nuevos pedidos, el empleo y los precios. Una lectura por encima de 50 suele apuntar a crecimiento, mientras que una cifra por debajo de 50 indica contracción.

Será especialmente importante la combinación de crecimiento y presión sobre los precios. En agosto, los PMI globales ya apuntaban al mayor crecimiento económico desde mediados de 2024. Desde entonces, los precios de la energía han seguido subiendo, lo que puede volver a elevar los costes para las empresas.

Si la industria y los servicios en Estados Unidos siguen creciendo con fuerza y las empresas informan de precios más altos, la Fed tendrá más argumentos para volver a subir los tipos más adelante este año. La economía parecería entonces lo bastante sólida como para soportar tipos más altos, mientras la presión inflacionista aún no remite lo suficiente.

Esto puede tener consecuencias inmediatas para los mercados financieros. La rentabilidad de la deuda estadounidense y el dólar podrían seguir subiendo. Para la renta variable, y especialmente para las tecnológicas, supondría un viento en contra. Unos tipos más altos hacen más atractivos los bonos y, al mismo tiempo, presionan más las valoraciones de las acciones de crecimiento.

Trump y Xi se reúnen el jueves en Washington

El jueves, el foco se trasladará a Washington. Donald Trump recibirá allí al presidente chino, Xi Jinping, en una reunión clave sobre la relación económica entre Estados Unidos y China.

El comercio será uno de los principales asuntos sobre la mesa. La actual tregua comercial entre ambos países expira en noviembre, y Washington y Pekín intentan evitar nuevas tensiones arancelarias. También se abordarán posibles rebajas de barreras comerciales para productos menos sensibles.

Los preparativos ya han comenzado. Negociadores estadounidenses y chinos se reunieron el domingo en Nueva York y acordaron, entre otras cosas, mantener conversaciones directas sobre los riesgos relacionados con la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial, las materias primas críticas y la tecnología también desempeñan un papel importante en la relación entre ambos países. Estados Unidos y China colaboran en algunos ámbitos, pero al mismo tiempo mantienen una dura pugna por el liderazgo tecnológico.

Para los inversores, lo más importante será lo que Trump y Xi acuerden en materia comercial. Un avance podría reducir la preocupación por nuevos aranceles. Nuevas tensiones, en cambio, podrían trasladarse rápidamente a las acciones de empresas muy dependientes de China y de las cadenas internacionales de suministro.

Además de la reunión, el jueves se publicarán las ventas de viviendas nuevas en Estados Unidos correspondientes a agosto. El mercado inmobiliario reacciona con rapidez a los cambios en los tipos, porque unas rentabilidades de mercado más altas encarecen las hipotecas y pueden frenar la demanda de vivienda.

La inversión empresarial cierra la semana

El viernes se publicarán los pedidos de bienes duraderos en Estados Unidos. Con este dato, los inversores tendrán una mejor idea de cuánto siguen invirtiendo las empresas en maquinaria y otras grandes compras.

Si esas inversiones se mantienen sólidas pese a los tipos altos, será una nueva señal de que la economía estadounidense conserva un buen ritmo. Una caída clara, en cambio, podría mostrar que los elevados costes de financiación afectan cada vez más a las empresas.

Aun así, el precio del petróleo seguirá siendo una fuente importante de incertidumbre durante toda la semana. Una nueva subida podría avivar aún más las presiones inflacionistas, justo cuando la Fed intenta mantener bajo control el aumento de los precios.

Para los inversores, lo más importante será la combinación de una economía fuerte y un precio del petróleo elevado. Si los datos económicos siguen siendo buenos mientras la energía continúa cara, la Fed tendrá tanto margen como un motivo adicional para volver a subir los tipos más adelante este año.

Así, los grandes temas de la semana acabarán convergiendo. Los datos económicos determinarán cuánto margen tiene la Fed; el precio del petróleo influirá en la intensidad de la presión inflacionista, y la reunión entre Trump y Xi puede decidir si las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China siguen disminuyendo o vuelven a aumentar.

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