La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre una posible subida de tipos la próxima semana sigue en el aire, por lo que los próximos datos de inflación cobran ahora una importancia especial.

Esta tarde, a las 14:30, se publicará el primero de dos indicadores: el índice de precios de producción (IPP). ¿Qué espera el mercado y cuál puede ser su impacto en los mercados?

El indicador de precios al inicio de la cadena

Como su nombre indica, el índice de precios de producción mide los precios que reciben los productores. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS) recopila cada mes miles de precios de venta de fábricas, agricultores y proveedores de servicios, antes de que los productos lleguen a los estantes.

Oficialmente, esta medición se denomina índice de demanda final: incluye todo lo que se vende al comprador final, tanto bienes como servicios. También existe una lectura subyacente, que excluye alimentos y energía, dos componentes especialmente volátiles.

En julio, el IPP se mantuvo sin cambios en términos mensuales y la tasa interanual bajó del 5,5% al 4,7%, mientras que la lectura subyacente se situó en el 4,2%.

Tabla con la previsión de los precios de producción de Estados Unidos en agosto junto al dato anterior, con aumentos en las cuatro cifras

El índice de precios al consumo (IPC) de mañana afecta directamente al bolsillo de los consumidores, pero el IPP actúa antes en la cadena. Si las empresas pagan más por sus insumos, a menudo trasladan ese coste al cliente.

Ninguno de los dos es la referencia principal para la Reserva Federal. El banco central se guía por el índice de precios del PCE, la medida de los gastos de consumo, en la que se incorporan directamente algunos componentes del IPP. Por eso, el dato de esta tarde es más que un simple anticipo.

El combustible en sí forma parte de la cifra general, mientras que todo lo que se encarece porque la energía es cara queda reflejado en la lectura subyacente. De ahí la importancia actual de los datos subyacentes, en plena guerra entre Irán y Estados Unidos.

Llenar el depósito a un precio elevado es molesto, pero puede ser temporal. En cambio, unos mayores costes de transporte y embalaje terminan reflejándose en el precio de casi cualquier producto de una tienda, y esos precios no bajan automáticamente cuando cae el petróleo.

La cifra general mide el golpe; la subyacente, si ese golpe se enquista.

Los inversores temen una subida de tipos

Los datos de CME Group muestran que el mercado asigna ahora más de un 60% de probabilidad a una subida de tipos. Es un escenario que los inversores preferirían evitar. Si aumenta el tipo libre de riesgo, el listón para el resto de activos se eleva.

Hasta el informe de empleo del viernes pasado, la mayoría seguía apostando por que los tipos se mantendrían sin cambios, como ocurrió en las cinco reuniones anteriores.

La creación de empleo fue muy superior a lo previsto, lo que da margen a la Fed para actuar. La duda es cuánto puede aportar una subida de tipos, ya que la inflación procede ahora de un shock de oferta y no de una demanda excesiva.

Si los datos de hoy son favorables, podría aumentar de nuevo la confianza en una pausa de tipos, lo que apoyaría a Bitcoin (BTC), a la renta variable y a los metales preciosos. Para mañana, el razonamiento es el mismo.

Pero el verdadero problema está en el mercado del petróleo. El precio ha vuelto a su nivel más alto desde finales de mayo, y el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo ayer que no quiere cerrar un acuerdo con Irán antes de las elecciones de medio mandato. Por tanto, esa presión podría mantenerse durante un tiempo.

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