Bitcoin (BTC) es una red descentralizada: no hay una dirección ni una empresa que decida qué ocurre. En su lugar, la red se mantiene gracias a los mineros, equipos especializados que procesan transacciones, añaden nuevos bloques a la cadena de bloques y contribuyen así a proteger el sistema.
En torno a ese mecanismo ha surgido en los últimos quince años una industria global. Las grandes compañías de minería buscan constantemente lugares con electricidad barata y fiable. Al mismo tiempo, la matriz energética también ha cambiado, y el sector utiliza hoy una proporción de energía renovable considerablemente mayor que hace unos años. ¿Cómo funciona exactamente la minería y en qué situación se encuentra la industria en 2026?
¿Cómo funciona la minería de Bitcoin?
La minería de Bitcoin puede parecer compleja, pero su principio básico es bastante sencillo. Los mineros utilizan ordenadores potentes para realizar cálculos de forma continua. Con ello intentan ser los primeros en obtener el derecho a añadir un nuevo bloque de transacciones a la cadena de bloques de Bitcoin y recibir una recompensa en BTC.
Además, los mineros reciben las comisiones de las transacciones incluidas en el bloque. Aproximadamente cada cuatro años se produce el llamado halving de Bitcoin, por el que se reduce a la mitad la cantidad de nuevos BTC que los mineros reciben como recompensa.
Esto obliga a las empresas de minería a ser cada vez más eficientes. Quien utiliza electricidad cara o equipos obsoletos, con el tiempo, simplemente deja de poder competir.
La potencia de cálculo total de todos los mineros se conoce como hashrate. Puede entenderse como la cantidad de capacidad informática que se destina en todo el mundo a proteger Bitcoin.
¿Qué países minan más Bitcoin?
Estados Unidos es el principal país en la minería de Bitcoin. Según las estimaciones, alrededor del 36,7% del hashrate mundial se encuentra en EE. UU.
Rusia le sigue con cerca del 17,2%, mientras que China representa aproximadamente el 12,2%. Después aparecen Paraguay, con el 4,7%, y Emiratos Árabes Unidos, con el 3,0%. A continuación se muestra el top 10 completo.

La minería está hoy mucho más repartida por el mundo que hace unos años. China fue durante mucho tiempo el actor dominante: en 2019 concentraba cerca de tres cuartas partes del hashrate mundial de Bitcoin.
Eso cambió en 2021, cuando el Gobierno chino endureció su ofensiva contra la minería de criptomonedas. Muchas empresas cerraron sus instalaciones o trasladaron sus equipos a otros países. Estados Unidos fue el principal beneficiado. Aun así, la minería nunca desapareció por completo de China.
La ubicación de los mineros depende sobre todo de la electricidad. Son atractivas las regiones con energía hidroeléctrica barata, gas natural, energía solar o electricidad que de otro modo se desperdiciaría. Por eso países como Paraguay y Etiopía también crecen con rapidez como destinos para la minería.
¿Qué energía utiliza la minería de Bitcoin?
La minería de Bitcoin consume mucha electricidad. Según un estudio del Cambridge Centre for Alternative Finance, su consumo anual se estima en 130 teravatios hora, alrededor del 0,5% del consumo eléctrico mundial.
Ese consumo energético lleva años generando debate. Sin embargo, la idea de que la minería de Bitcoin funciona principalmente con combustibles fósiles no se ajusta a la realidad.
Según Cambridge, el 52,4% de la energía utilizada procedía de fuentes sostenibles. De ese porcentaje, el 42,6% correspondía a energías renovables, como la hidroeléctrica, la eólica y la solar. La energía nuclear aportaba otro 9,8%.
En comparación, en 2022 la cuota de energía sostenible rondaba todavía el 37,6%. El cambio, por tanto, es claramente visible.
El uso del carbón también ha caído con fuerza. Cambridge estimó su peso en el 8,9%. El gas natural, con un 38,2%, es actualmente la mayor fuente individual de energía dentro del sector.
Para los mineros, el cambio hacia una energía más barata y sostenible no responde solo a objetivos climáticos. Tiene, ante todo, lógica económica: cuanto menor es el precio de la electricidad, mayor es el beneficio.
Por ello, cada vez surgen más instalaciones de minería junto a centrales hidroeléctricas, parques eólicos o fuentes energéticas con excedentes temporales de electricidad. Algunas empresas incluso utilizan gas natural que, de otro modo, se quemaría en antorcha.
La minería de Bitcoin sigue siendo una industria intensiva en energía, pero el sector está cambiando con rapidez. La actividad se desplaza hacia países con electricidad barata y aumenta el peso de las fuentes renovables. Eso no reduce la demanda energética, pero sí la hace distinta de la imagen que a menudo todavía se asocia a la minería de Bitcoin.
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