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El S&P 500 vuelve a marcar un máximo histórico. A primera vista, el mercado parece estar recibiendo exactamente lo que quería. La semana pasada se publicó un débil informe de empleo en Estados Unidos, incluso con destrucción neta de puestos de trabajo. Esta semana llegaron dos datos de inflación más moderados: tanto el índice de precios al consumo como el índice de precios de producción fueron mejores de lo esperado.

Esto da a la Reserva Federal más margen para mantener la cautela. El mercado asigna ahora solo un 30% de probabilidad a una subida de tipos en septiembre. Hace un mes, esa probabilidad rondaba el 50%.

Sobre el papel, parece combustible para la renta variable. Pero la historia no es tan sencilla.

Los tipos a corto plazo caen, pero los de largo plazo siguen altos

Los tipos a corto plazo han bajado por la combinación de unos datos laborales más débiles y unas cifras de inflación más benignas. Sin embargo, los tipos a largo plazo en Estados Unidos se mantienen obstinadamente altos. Esta semana, el Tesoro estadounidense volvió a colocar bonos a 30 años. Hubo demanda suficiente, pero los inversores exigieron una rentabilidad del 5,216%.

Es el nivel más alto en unos 25 años para una subasta de este tipo. En otras palabras, los inversores quieren una compensación elevada por prestar su dinero al Gobierno estadounidense durante un periodo tan largo.

Hay varias razones para ello.

  1. El precio del petróleo sigue elevado por la guerra de Irán.
  2. El ciclo de inversión en inteligencia artificial genera una demanda adicional de capital.
  3. La deuda pública estadounidense y el déficit presupuestario siguen siendo motivo de preocupación.
  4. Y si la Fed interviene con menos contundencia, la inflación podría tener más margen para repuntar.

Irán sigue siendo el principal riesgo macroeconómico

Por ahora, parece que llegará poco alivio desde Oriente Próximo. Estados Unidos amenaza a Irán con un aislamiento económico sin precedentes. A la presión militar se suma, por tanto, una mayor presión económica.

Eso no parece una vía rápida hacia la paz, una reapertura completa del estrecho de Ormuz y una fuerte caída de los precios del petróleo. Mientras el crudo siga caro, la inflación seguirá siendo un riesgo. Y mientras la inflación siga siendo un riesgo, los tipos a largo plazo serán difíciles de contener.

La tecnología sostiene al mercado

Aun así, Wall Street sigue subiendo. Los resultados de las grandes tecnológicas continúan siendo muy sólidos. Los beneficios crecen, los márgenes mejoran y las inversiones en inteligencia artificial se traducen realmente en mejores cifras.

Por ahora, esos resultados pesan más que el aumento de los tipos. Esa es precisamente la razón por la que el S&P 500, pese a todas las preocupaciones, avanza hasta superar los 7.800 puntos.

Irónicamente, esas mismas inversiones en inteligencia artificial son también una de las razones por las que los tipos siguen elevados. La enorme demanda de capital para centros de datos, chips e infraestructuras empuja al alza el coste del capital.

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