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Una licencia MiCA ya no es el punto final para las empresas cripto. La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) ha anunciado una actuación supervisora conjunta en la que examinará a una selección de compañías autorizadas. El foco estará en las entidades que custodian activos digitales en nombre de sus clientes.

El momento elegido resulta significativo. La revisión llega poco después de que hayan expirado los últimos regímenes transitorios de MiCA. Ahora que todos los proveedores de servicios cripto que quieran seguir operando en la Unión Europea deben contar con autorización, la atención se desplaza a si cumplen en la práctica los requisitos exigidos.

ESMA mira más allá de la licencia

Durante la actuación supervisora, ESMA analizará, entre otros aspectos, cómo las empresas custodian los activos digitales, gestionan las claves criptográficas, supervisan las transacciones y responden a incidentes de seguridad. También examinará hasta qué punto los proveedores dependen de empresas tecnológicas externas.

El supervisor no solo quiere comprobar si las compañías cumplen las normas, sino también si pueden mantener sus servicios en caso de ciberataques u otras interrupciones.

Según Sébastien Dessimoz, cofundador de la empresa de infraestructuras Taurus, la iniciativa demuestra que una licencia es solo el punto de partida.

Para los custodios, una licencia es el comienzo, no el final.

En su opinión, los supervisores exigen cada vez más que las empresas puedan demostrar que su seguridad, sus procesos y su gestión de riesgos funcionan realmente de forma adecuada.

Los inversores también elevan sus exigencias

No solo los supervisores observan con más detalle a los custodios cripto. Según Jody Mettler, de BitGo, los inversores institucionales quieren cada vez más información sobre cómo los proveedores protegen los fondos de los clientes, aseguran el acceso a las billeteras y gestionan los incidentes de seguridad.

Como resultado, la atención se desplaza cada vez más de la mera tenencia de una licencia a la calidad de la operativa diaria.

MiCA y DORA refuerzan la supervisión

Según el abogado Yuriy Brisov, de Digital & Analogue Partners, la actuación supervisora combina dos marcos regulatorios europeos. MiCA impone requisitos a los proveedores de servicios cripto, mientras que la Ley de Resiliencia Operativa Digital (DORA) obliga a las empresas a garantizar su resistencia digital.

Brisov señala que muchas empresas cripto recurren a los mismos socios tecnológicos. Por ello, los problemas en un proveedor pueden afectar simultáneamente a varios actores del mercado. Los supervisores no solo analizan a las empresas de forma individual, sino también los riesgos dentro de la cadena de suministro en sentido amplio.

Los resultados de la actuación supervisora también podrían tener consecuencias para el futuro de la supervisión cripto en Europa. En la actualidad, los supervisores nacionales son responsables de controlar a las empresas autorizadas bajo MiCA, pero en la Unión Europea se debate desde hace tiempo otorgar un papel más amplio a ESMA.

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