Una empresa emergente neerlandesa recibe cientos de millones de euros para plantar cara a Nvidia. La compañía Euclyd, con sede en Eindhoven, desarrolla un nuevo chip para inteligencia artificial y cuenta con el respaldo, entre otros, de Samsung. Sus ambiciones son elevadas: Euclyd quiere convertirse en la alternativa europea al gigante estadounidense de los semiconductores.

La compañía ha captado 200 millones de euros en una nueva ronda de financiación. Con ello, Euclyd no solo obtiene recursos para seguir desarrollando su tecnología, sino también acceso al conocimiento y la infraestructura de una de las mayores empresas de chips del mundo.

Samsung entra en una empresa neerlandesa de IA

La ronda fue liderada por Samsung, Somerset Capital Partners, el Scaleup Europe Fund de EQT y la neerlandesa Innovation Industries. Al cambio, equivale a unos 231 millones de dólares.

Euclyd fue fundada por Bernardo Kastrup, que trabajó anteriormente en ASML. Hace unos años empezó a diseñar desde casa una nueva arquitectura de chip. Según Kastrup, su tecnología podría llegar a ser mucho más eficiente que los chips que hoy se utilizan de forma masiva para la IA.

Nvidia controla actualmente una parte importante del mercado de chips de alto rendimiento para IA. La compañía fabricaba originalmente chips gráficos para videojuegos, pero estos resultaron ser también muy adecuados para entrenar y ejecutar modelos de IA.

Euclyd ha optado por otro enfoque. La empresa desarrolla un sistema diseñado específicamente para ejecutar modelos de IA ya existentes, un proceso conocido como inferencia. Para ello, no se centra solo en el procesador, sino también en la memoria y en la forma en que interactúan los distintos componentes.

Las grandes promesas, sin embargo, aún deben demostrarse en la práctica. Los sistemas de Euclyd todavía no se han desplegado comercialmente a gran escala.

Euclyd aspira a ser la alternativa europea a Nvidia

La inversión resulta llamativa porque Euclyd temía anteriormente que, para financiarse, acabaría dependiendo sobre todo de capital estadounidense o chino. Kastrup quería mantener la empresa preferiblemente en Europa.

El fundador ya había señalado que la compañía quería permanecer en Europa. Según explicó, una de las principales motivaciones de Euclyd era precisamente que Europa tuviera más control sobre la tecnología que sustenta la inteligencia artificial.

Ese objetivo se ha cumplido en parte. Además de Samsung, el grupo de inversores está formado principalmente por actores europeos. Peter Wennink, ex consejero delegado de ASML, también invirtió anteriormente en la compañía y ahora asumirá la presidencia del consejo de supervisión.

Samsung, además, aporta algo más que capital. El grupo surcoreano es uno de los mayores productores de chips de memoria del mundo y ya participó en la fabricación de los primeros chips de prueba.

Kastrup sostiene que Samsung puede ayudarles en muchos más ámbitos que el financiero. Cita, entre otros, sus conocimientos técnicos, su experiencia en cadenas de producción y la red global del grupo.

Los primeros sistemas de IA deberían llegar en 2028

Euclyd quiere ganar dinero, en última instancia, de dos formas. Por un lado, prevé vender sistemas físicos completos a empresas que quieran ejecutar modelos de IA en su propia infraestructura. Por otro, quiere licenciar su tecnología a compañías que deseen desarrollar sus propios chips de IA.

Según Kastrup, los primeros sistemas físicos de chips deberían estar disponibles en 2028. Dos años después, Euclyd aspira a atender a miles de clientes empresariales.

Con ello, la empresa intenta hacerse un hueco en un mercado en el que cada vez más compañías buscan reducir su dependencia de Nvidia. También las grandes tecnológicas están desarrollando ya sus propios procesadores de IA.

Este desarrollo encaja además en un repunte más amplio de las empresas neerlandesas de IA. Axelera AI, también con sede en Eindhoven, ya captó anteriormente más de 200 millones de euros. La empresa emergente Fortaegis, con sede en Ámsterdam, logró recientemente casi 50 millones de euros en financiación.

Según Bram Nauta, catedrático de tecnología de chips en la Universidad de Twente, es importante que Europa construya su propia capacidad. Nauta compara los chips de IA con el nuevo petróleo. A su juicio, no hace falta que todas las empresas europeas de semiconductores tengan éxito para que las inversiones resulten valiosas: si de varias compañías prometedoras surge finalmente un gran ganador, Europa ya habrá dado un paso importante.

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