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El Banco de Japón mantuvo el viernes los tipos de interés sin cambios en el 1%, pero el mensaje al mercado estuvo lejos de ser tranquilizador.

El banco central advirtió de que la inflación subyacente podría situarse claramente por encima del objetivo del 2% a partir de septiembre. Con ello aumenta la presión sobre Japón para subir los tipos más rápido de lo que hasta ahora descuentan los inversores.

Es un giro relevante, porque Japón fue durante años sinónimo de tipos de interés extremadamente bajos. Ahora, el panorama empieza a desplazarse gradualmente hacia una política monetaria más normalizada.

La inflación vuelve a superar el objetivo

Según el Banco de Japón, las subidas salariales podrían trasladarse cada vez con más fuerza a los precios de venta. A ello se suman el encarecimiento del petróleo y la debilidad del yen. Esa combinación encarece las importaciones y alimenta las presiones inflacionistas.

En julio, la inflación subyacente japonesa se situaba aún en el 1,6%, por debajo del objetivo del 2%. Pero el banco central prevé que la situación cambie a partir de la segunda mitad del ejercicio fiscal.

El Banco de Japón se enfrenta así a una decisión complicada. Esperar demasiado podría hacer que la inflación se afiance con más fuerza. Subir los tipos demasiado rápido, en cambio, podría presionar a la economía y a los mercados financieros.

La debilidad del yen obliga a Tokio a actuar

La decisión sobre los tipos llega poco después de que, según varias informaciones, Japón interviniera para apoyar al yen. La divisa se había debilitado hasta acercarse a 163 unidades por dólar, antes de recuperarse de forma brusca hasta alrededor de 158. Ese movimiento apunta a una posible intervención en el mercado de divisas, probablemente porque en Tokio preocupa la velocidad de la depreciación del yen.

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Tokio interviene ante el debilitamiento del yen japonés. Fuente: TradingView

Según los analistas, el umbral no se sitúa en un nivel exacto, sino más bien en una zona de entre 162 y 165 yenes por dólar.

Un yen débil favorece a los exportadores japoneses, pero encarece la energía, las materias primas y los alimentos. Por eso, la debilidad de la moneda puede terminar generando aún más inflación.

Posible subida de tipos más rápida

El mercado descontaba un ritmo pausado, de aproximadamente una subida de tipos cada seis meses. Pero ese escenario empieza a verse cuestionado.

El Banco de Japón afirmó que seguirá elevando los tipos si la inflación subyacente avanza hacia el 2% y las condiciones financieras continúan siendo holgadas.

Eso deja abierta la puerta a una nueva subida de tipos en septiembre u octubre.

Para los mercados globales, el cambio es relevante. Japón es una fuente clave de financiación para las estrategias internacionales de carry trade, en las que los inversores se endeudan a bajo coste en yenes para buscar mayores rentabilidades en otros mercados, especialmente en activos estadounidenses.

Si los tipos japoneses suben y el yen se fortalece, los activos de riesgo podrían verse presionados y el impacto en el mercado podría ser considerable.

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Kevin Warsh, tajante: solo hay un objetivo de inflación, el 2%

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