Estados Unidos ha confirmado oficialmente por primera vez que dispone de armas en órbita terrestre. Washington mantiene en secreto de forma deliberada qué capacidades tienen exactamente esos sistemas. Sí ha dejado claro, no obstante, que pueden emplearse tanto con fines defensivos como ofensivos.

La revelación resulta llamativa. Las grandes potencias llevan años desarrollando tecnología para interferir o inutilizar los satélites de sus rivales. Hasta ahora, sin embargo, Estados Unidos no había hablado abiertamente de armas propias desplegadas de forma efectiva en el espacio.

Estados Unidos mantiene en secreto los detalles de sus armas espaciales

El secretario de la Fuerza Aérea estadounidense, Troy Meink, confirmó la existencia de estos sistemas durante una conferencia sobre fuerza aérea, espacio y ciberseguridad. Según explicó, Estados Unidos cuenta con las llamadas armas de “control espacial” situadas en órbita terrestre.

Meink no quiso ofrecer muchos más detalles. No precisó cuántas armas hay, cuándo fueron desplegadas ni qué tecnología utilizan.

Un portavoz de la Fuerza Espacial de Estados Unidos aportó algo más de claridad. Según el cuerpo militar, estos sistemas están concebidos para proteger a las fuerzas estadounidenses frente a acciones hostiles. Pueden utilizarse tanto con fines ofensivos como defensivos.

Eso no significa necesariamente que haya misiles u otras armas explosivas orbitando alrededor de la Tierra. La experta en espacio Juliana Suess, del instituto alemán SWP, señala que el abanico de posibilidades es amplio. Podría tratarse, por ejemplo, de sistemas capaces de interferir temporalmente satélites enemigos. También son concebibles, en el otro extremo, armas capaces de causar daños permanentes.

“Puede ser prácticamente cualquier cosa”, señaló Suess. Según la experta, lo único claro es que el sistema está desplegado en el espacio. Es decir, no se trata de un arma situada en la Tierra capaz de atacar un satélite desde la superficie.

El Tratado del Espacio no prohíbe todas las armas

El anuncio estadounidense plantea también la cuestión de qué permite realmente el derecho internacional. La principal base jurídica en esta materia es el Tratado del Espacio Exterior de 1967.

En ese acuerdo, los países se comprometieron a no colocar armas nucleares ni otras armas de destrucción masiva en órbita terrestre. Tampoco pueden instalarse este tipo de armas en cuerpos celestes ni desplegarse de ninguna otra forma en el espacio.

Sin embargo, el tratado no prohíbe de manera general cualquier arma militar en órbita terrestre. Según se desprende de las declaraciones estadounidenses conocidas hasta ahora, los sistemas confirmados no serían armas nucleares ni otras armas de destrucción masiva.

La naturaleza exacta de las armas estadounidenses sigue siendo secreta. Por ello, con la información disponible no es posible determinar con precisión qué capacidades tienen esos sistemas.

La militarización del espacio, además, no es un fenómeno nuevo. Estados Unidos señala sobre todo a Rusia y China. Ambos países han desarrollado tecnología capaz de atacar, interferir o inutilizar satélites.

Rusia también ha utilizado capacidades de este tipo durante la guerra en Ucrania, entre otras cosas para interferir comunicaciones. China, por su parte, realizó anteriormente pruebas en las que inutilizó satélites.

China advierte de una carrera armamentística en el espacio

El anuncio de Estados Unidos provocó de inmediato críticas desde Pekín. China instó a Washington a dejar de ampliar sus capacidades militares en el espacio.

“Instamos a Estados Unidos a poner fin a la expansión de sus capacidades militares y a la preparación de una guerra en el espacio”, declaró Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Exteriores chino. Pekín advierte de que esta evolución puede desembocar en una carrera armamentística fuera de la Tierra.

Rusia también reaccionó con críticas. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que, para Moscú, el espacio debería mantenerse completamente libre de armas.

Estados Unidos, en cambio, utiliza los avances de Rusia y China como argumento para justificar su propia expansión militar. Según la Fuerza Espacial, Rusia trata ya el espacio como un posible escenario de combate. China, mientras tanto, estaría desarrollando capacidades espaciales militares cada vez más avanzadas.

Meink dejó claro durante su intervención que este proceso forma parte de una modernización mucho más amplia de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Estados Unidos quiere desplegar, entre otras cosas, grandes cantidades de sistemas autónomos y desarrollar armas más baratas.

Según Meink, el objetivo es que la Fuerza Aérea estadounidense sea profundamente distinta en 2032 respecto a la actual.

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