El S&P 500 subió el lunes un 1,5% y volvió a cerrar justo por debajo de su máximo histórico. La relajación de las tensiones entre Estados Unidos e Irán llevó alivio a los mercados financieros.

La fuerte caída del precio del petróleo redujo los temores inflacionistas, lo que animó de nuevo a los inversores a comprar acciones. También aumentó la demanda de bonos del Tesoro estadounidense, mientras que el Nasdaq, de fuerte peso tecnológico, avanzó con aún más fuerza.

S&P 500 record zona

El S&P 500 se beneficia de la caída del petróleo

El tono positivo se impuso después de que el presidente Donald Trump cancelara un ataque previsto contra Irán y anunciara la reanudación de las negociaciones con Teherán.

También llegaron señales alentadoras desde Irán. Según el Gobierno iraní, las conversaciones para reabrir el estrecho de Ormuz avanzan de forma positiva. Trump afirmó que esta ruta marítima estratégica podría quedar completamente reabierta en breve. Después, la Administración estadounidense quiere centrarse en nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

La reducción de las tensiones geopolíticas llevó el precio del crudo estadounidense hasta alrededor de 80 dólares por barril. Esto alivió parte de las preocupaciones sobre la inflación y permitió a los inversores asumir más riesgo. Al mismo tiempo, los bonos del Tesoro estadounidense subieron de precio, lo que empujó aún más a la baja sus rentabilidades.

Según los analistas de BMO Capital Markets, la evolución de la situación en Oriente Medio está marcando actualmente buena parte del sentimiento en los mercados financieros.

Amazon y las grandes tecnológicas impulsan Wall Street

Las mayores subidas volvieron a concentrarse en los grandes valores tecnológicos. Un índice de las principales tecnológicas estadounidenses avanzó alrededor de un 4%.

Amazon volvió a cerrar con una capitalización bursátil superior a los 3 billones de dólares, consolidando su posición como una de las compañías cotizadas más valiosas del mundo.

Según Scott Rubner, de Citadel Securities, los principales motores del rally bursátil siguen intactos. No obstante, espera que el mercado dependa cada vez menos de la operativa especulativa y vuelva a centrarse más en los beneficios empresariales, los programas de recompra de acciones y la evolución macroeconómica.

El informe de empleo será la próxima gran prueba

Aunque las tensiones geopolíticas se han moderado por ahora, la atención volverá esta semana a la economía estadounidense.

Los inversores esperan sobre todo el informe de empleo de Estados Unidos, que debería aportar más claridad sobre la fortaleza del mercado laboral y los próximos pasos de la Reserva Federal.

El lunes ya se conoció una señal positiva. La industria estadounidense creció en julio al ritmo más alto en más de cuatro años. La producción repuntó, la demanda se mantuvo sólida y las empresas volvieron a aumentar sus plantillas.

Según los analistas, un informe de empleo sólido podría seguir respaldando el actual rally bursátil, mientras que un dato decepcionante podría desplazar de nuevo la atención hacia las perspectivas de la economía estadounidense y la política de tipos.

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