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El Banco Central Europeo (BCE) mantiene por ahora los tipos de interés sin cambios en el 2,25%. La entidad opta así por una postura de espera, pese a las persistentes dudas sobre la inflación y la tensión en Oriente Medio. La decisión sobre tipos ya era ampliamente esperada por los economistas, pero la atención se traslada ahora a septiembre. Entonces, el BCE podría verse obligado a actuar de nuevo si la presión inflacionista sigue aumentando.

El BCE opta por esperar pese a la presión inflacionista

El tipo de depósito se mantiene en el 2,25%. Además, el BCE conserva el tipo de las operaciones principales de financiación en el 2,40% y el de la facilidad marginal de crédito en el 2,65%.

Estos tipos se elevaron en la reunión anterior, celebrada en junio, en un cuarto de punto porcentual. Según el banco central, ese movimiento era necesario por el repunte de la inflación, alimentado en parte por la guerra en Oriente Medio y el encarecimiento de la energía.

En una breve explicación, el BCE subraya que “la incertidumbre sigue siendo elevada”. Más tarde, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ofrecerá en una rueda de prensa más detalles sobre las perspectivas económicas y los argumentos que han sustentado la decisión.

La guerra y el petróleo abren un nuevo foco de incertidumbre

La evolución de la situación en Oriente Medio sigue siendo un factor de riesgo clave para la economía europea. A mediados de junio, un acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán parecía reducir las tensiones, lo que habría permitido una caída del precio del petróleo y una menor presión inflacionista.

Ese acuerdo ha quedado ya descartado. Por ello, los bancos centrales vuelven a contemplar un escenario de precios de la energía más elevados, que podría mantener la inflación de la zona euro en niveles altos durante más tiempo.

Aun así, el BCE también ve un riesgo relevante en seguir subiendo los tipos. Unos tipos más altos encarecen el crédito para hogares y empresas, lo que puede frenar el crecimiento económico. Esto pesa especialmente en Europa, muy dependiente de las importaciones de energía.

Según Han de Jong, economista de BNR, una subida adicional de tipos podría debilitar aún más la economía. El encarecimiento de la energía ya lastra el crecimiento, por lo que unos tipos más altos solo podrían agravar el daño económico.

Los inversores miran ahora a septiembre y a la Fed

Aunque el BCE deja ahora los tipos sin cambios, los mercados financieros no descartan que no sea su última palabra. Según Bloomberg, los operadores contemplan otras dos subidas de tipos más adelante este año, entre ellas en la reunión de septiembre, si la inflación se mantiene elevada por el alza del petróleo.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) también estará pronto en el foco. El 29 de julio, el banco central estadounidense adoptará una nueva decisión sobre los tipos de interés. En su reunión anterior, la Fed también los mantuvo sin cambios. Al mismo tiempo, los datos de inflación de junio en Estados Unidos fueron inferiores a lo esperado, por lo que los analistas ven limitada la probabilidad de una nueva subida de tipos.

Tras la reunión de hoy, el BCE entra en un periodo prolongado sin encuentros de política monetaria previstos. Si la situación económica lo justificara, los economistas señalan que el banco central aún podría intervenir de forma extraordinaria entre reuniones.

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