Ucrania se expone a fuertes recortes si el Parlamento no aprueba pronto las reformas necesarias para desbloquear miles de millones en ayuda occidental. Según el nuevo primer ministro, Sergii Koretskyi, la situación financiera del país es ya “casi crítica”.

La resistencia política en el Parlamento ha retrasado alrededor de 3.400 millones de euros en apoyo europeo. Al mismo tiempo, Ucrania afronta este año un agujero adicional de unos 23.000 millones de euros en el presupuesto de defensa, debido al encarecimiento de la guerra.

Sin nuevos fondos o medidas adicionales, el Gobierno tendrá que aplicar fuertes recortes del gasto. La perspectiva llega en un momento especialmente delicado, cuando Ucrania se prepara para lo que podría ser el invierno más duro desde el inicio de la invasión rusa.

Ucrania necesita miles de millones con urgencia

La presión sobre las cuentas públicas ucranianas aumenta con rapidez. La guerra dura ya más de cuatro años y cada vez resulta más costosa, mientras Kyiv sigue dependiendo en gran medida del respaldo financiero de Occidente.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional son los dos principales financiadores. A cambio de nuevas ayudas, exigen que Ucrania adopte reformas para combatir, entre otras cosas, la amplia economía sumergida y elevar la recaudación fiscal.

Sin embargo, un bloqueo parlamentario de varios meses ya ha retrasado unos 3.400 millones de euros en fondos europeos que debían llegar en el tercer trimestre.

Koretskyi muestra poca comprensión hacia los diputados que se niegan a apoyar las medidas necesarias.

“Creo que mucha gente no es consciente de la gravedad de la situación”, afirma Koretskyi. “El presupuesto ya no tiene margen. El Parlamento debe aprobar estas medidas; de lo contrario, no podremos seguir adelante”.

El coste de la guerra sigue aumentando con rapidez

El problema presupuestario se agrava porque Ucrania necesita cada vez más recursos para su defensa. Solo este año, según Kyiv, el presupuesto de defensa presenta un déficit adicional de 27.000 millones de dólares.

Una de las principales causas es el uso por parte de Rusia de drones cada vez más avanzados. Esto obliga a Ucrania, en ocasiones, a emplear misiles caros para derribar drones de ataque relativamente baratos.

“Si antes un misil interceptor costaba decenas de miles de euros, ahora cuesta cientos de miles, quizá incluso un millón de euros”, señala Koretskyi.

Solo en la última semana, Rusia lanzó cerca de 1.200 drones, según el presidente Volodímir Zelenski. Muchos de ellos eran más rápidos y más difíciles de interceptar.

Al mismo tiempo, Ucrania sufre escasez de misiles capaces de interceptar proyectiles balísticos. Por ello, el Gobierno solicita casi a diario más apoyo militar a sus aliados.

Koretskyi también quiere que los países occidentales ofrezcan más certidumbre sobre la financiación futura. A su juicio, Ucrania necesita compromisos a medio y largo plazo para que el Gobierno sepa mejor de cuánto dinero dispondrá.

Zelenski ya pidió anteriormente a la UE que adelantara una parte de un préstamo de 90.000 millones de euros previsto, en principio, para el próximo año.

Ucrania teme el invierno más duro desde su independencia

Los problemas financieros llegan en un momento especialmente vulnerable. Ucrania se prepara para un invierno que, según Koretskyi, podría ser el más duro desde que el país se independizó en 1991.

Mientras tanto, Rusia incrementa la presión con ataques contra instalaciones energéticas, empresas y otras infraestructuras civiles. Recientemente fueron alcanzados una locomotora de un tren de pasajeros y una gasolinera en la región de Volyn, cerca de la frontera con Polonia.

“Esto es puro terror”, afirma Koretskyi. Según él, Rusia dirige cada vez más sus ataques contra la población civil y las infraestructuras críticas ante la falta de grandes avances en el campo de batalla.

Aun así, Ucrania asegura estar mejor preparada que el invierno pasado. Las infraestructuras esenciales cuentan con mayor protección y el Gobierno quiere ampliar de forma significativa el número de centros móviles de emergencia y equipos de reparación. Su objetivo es restablecer con mayor rapidez la electricidad, la calefacción y otros servicios tras los ataques rusos.

Para ello, Kyiv también mira a sus aliados. Koretskyi pide a los socios extranjeros que envíen a Ucrania maquinaria especializada, equipos y personal para reconstruir cuanto antes las infraestructuras dañadas.

Para Koretskyi, el próximo invierno será así su primera gran prueba como primer ministro. Asumió el cargo en julio, tras años de trabajo en el sector energético. Cuando se le preguntó cuál era el principal objetivo de su Gobierno para los próximos meses, fue escueto: “Resistir”.

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