La confianza en la economía alemana volvió a mejorar ligeramente en septiembre. Inversores y analistas empiezan a mostrarse algo más optimistas ante la posibilidad de que la mayor economía de Europa deje atrás por fin años de débil crecimiento.

El índice de expectativas del instituto ZEW subió de 34,2 a 34,7 puntos. Aun así, el optimismo quedó por debajo de lo previsto: los economistas esperaban de media un avance hasta los 40 puntos.

También hubo señales positivas. La valoración de la situación actual de la economía alemana mejoró más de lo esperado, lo que alimenta la esperanza de que la esperada recuperación empiece realmente a tomar impulso.

La economía alemana parece iniciar por fin la recuperación

Según el presidente del ZEW, Achim Wambach, aumenta la confianza en que Alemania haya iniciado de verdad una fase de recuperación.

“Los expertos se muestran prudentemente optimistas sobre la recuperación de la economía”, afirma Wambach.

Según Wambach, el crecimiento se apoya ahora sobre todo en el gasto público y en la mejora de las exportaciones. Es un factor clave para Alemania, donde la industria y el comercio internacional tienen un peso mucho mayor que en muchas otras economías europeas.

Además, la primera mitad de 2026 fue sorprendentemente sólida. Esto refuerza la esperanza de que Alemania pueda dejar atrás por fin los problemas económicos de los últimos años.

El Bundesbank también adoptó el mes pasado un tono claramente más positivo. Según el banco central alemán, la economía se encuentra ya claramente en una senda de recuperación. Ni siquiera la guerra en Oriente Medio ha logrado frenar hasta ahora esa evolución, según la entidad.

Los elevados precios de la energía siguen siendo un gran riesgo

Con todo, no puede hablarse todavía de una recuperación exenta de riesgos. Los precios de la energía, que siguen en niveles elevados, suponen un problema especialmente importante para los hogares y las empresas alemanas.

“Los riesgos siguen siendo considerables”, advierte Wambach. En particular, señala los elevados precios de la energía derivados de la guerra en curso con Irán y la incertidumbre adicional provocada por los ataques híbridos.

Para Alemania, esta cuestión es especialmente sensible. El país cuenta con un gran sector industrial, por lo que el encarecimiento de la energía se traslada con rapidez a los costes empresariales.

A ello se suma otro problema. El nivel del agua en el Rin es excepcionalmente bajo, lo que obliga a los barcos a transportar menos mercancías. Esta situación altera el comercio y previsiblemente también lastrará la producción económica en el tercer trimestre.

Los datos económicos recientes muestran hasta qué punto la recuperación sigue siendo frágil. La producción industrial cayó en julio de forma inesperada al ritmo más intenso en casi un año. También las exportaciones, que en los últimos meses habían sido un motor clave del crecimiento, retrocedieron contra pronóstico.

Aumenta la incertidumbre política

La política alemana también puede complicar la recuperación. Este mes, la extrema derecha logró una victoria electoral en Sajonia-Anhalt.

Según Bloomberg, este resultado podría tener consecuencias para las reformas económicas con las que Alemania intenta elevar su potencial de crecimiento. Se trata de uno de los intentos más importantes en una generación para reforzar de forma estructural la economía alemana.

El panorama, por tanto, sigue siendo mixto. La confianza mejora y la economía sorprendió positivamente en la primera mitad del año, pero los elevados precios de la energía, los problemas de la industria y la incertidumbre política aún pueden frenar la recuperación.

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