Estados Unidos aumenta la presión sobre Irán, pero el movimiento coloca sobre todo a China en una posición incómoda.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió de que las entidades que ayuden a Irán a eludir las sanciones podrían quedar excluidas del sistema financiero estadounidense. También dejó claro que los bancos chinos no están automáticamente a salvo.

El aviso toca un punto sensible. Antes de la guerra, China absorbía alrededor del 90% de las exportaciones de petróleo iraní. Ese crudo representaba cerca del 12% de las importaciones totales de petróleo de China. Pekín es, con diferencia, el principal sostén económico de Irán.

China necesita dólares

La amenaza estadounidense pesa porque el dólar sigue siendo el eje del sistema financiero mundial. Según Swift, el dólar estadounidense representó en julio más de la mitad de todos los pagos globales. En la financiación del comercio, su cuota rondó incluso el 80%.

El yuan chino ocupó el quinto lugar mundial, con una cuota del 3,1% en los pagos internacionales. En la financiación comercial tuvo un mejor desempeño, con una participación del 8,4%.

Ahí se ve el problema para China. Pekín quiere reducir su dependencia de Washington, pero por ahora no puede prescindir del sistema del dólar. La maquinaria exportadora china, los grandes bancos estatales y buena parte de los flujos comerciales internacionales siguen funcionando en gran medida en dólares.

Excluir a un gran banco chino del sistema del dólar podría causar por tanto un daño considerable, también a la propia China.

CIPS como cobertura geopolítica

Aun así, China lleva años construyendo alternativas. Una pieza clave es CIPS, el sistema chino de pagos interbancarios transfronterizos. Puesto en marcha a partir de 2012, busca facilitar los pagos internacionales en yuanes.

Desde la guerra entre Rusia y Ucrania, el uso de CIPS ha aumentado. El sistema cuenta ya con 210 participantes directos en todo el mundo, principalmente filiales de bancos estatales chinos. CIPS no sustituye por completo al dólar.

Es, sobre todo, una cobertura. China quiere seguir conectada al sistema del dólar, pero al mismo tiempo limitar el daño si Washington utiliza las sanciones financieras como arma geopolítica.

Los acuerdos de divisas con países como Argentina y Australia encajan también en esa estrategia. Facilitan el uso del yuan en el comercio bilateral y refuerzan la red en torno a la moneda china.

Las sanciones pueden alterar la tregua comercial

Trump y Xi Jinping tienen previsto volver a reunirse el próximo mes en Estados Unidos. Al mismo tiempo, Washington amenaza ahora con sanciones contra actores chinos implicados en el comercio de petróleo iraní.

China afirma que tomará «todas las medidas necesarias» para proteger sus intereses. Los analistas apuntan a posibles represalias a través de las tierras raras, de las que Estados Unidos también depende.

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