Las tensiones entre China y Estados Unidos aumentan por la guerra con Irán. Washington ha sancionado a decenas de entidades chinas por sus vínculos con Teherán y amenaza ahora con actuar incluso contra una gran institución financiera china.

Pekín no parece dispuesto a ceder. China se niega a romper sus lazos económicos con Irán y advierte de que tomará medidas si Washington perjudica sus intereses. Así, la ofensiva económica de Trump contra Irán amenaza con abrir un nuevo frente con la segunda mayor economía del mundo.

China se niega a dejar caer a Irán

China reaccionó con dureza después de que Estados Unidos anunciara nuevas sanciones contra decenas de entidades chinas. Un portavoz del Ministerio de Exteriores chino afirmó que la relación con Irán “no debe verse alterada ni socavada”.

Según el portavoz, Pekín adoptará “todas las medidas necesarias” para proteger sus intereses.

Esto supone un problema para Donald Trump. Su Gobierno intenta aislar económicamente a Irán y ya no se limita a apuntar contra empresas iraníes. También pueden verse afectadas compañías extranjeras, bancos y países que ayuden a Teherán.

China es la principal prueba de fuego. El país es el mayor comprador de petróleo iraní y ofrece a Irán una vía económica esencial.

Washington ha llegado a amenazar con actuar contra una “gran institución financiera” no identificada por sus transacciones con Irán. Si se trata de un gran banco chino, el conflicto podría escalar con rapidez.

Xi tiene pocos motivos para ayudar a Trump

Para el presidente chino, Xi Jinping, hay además pocos incentivos para sacar a Trump del apuro sin obtener nada a cambio.

La guerra en torno a Irán exige cada vez más atención militar por parte de Estados Unidos. Este mes, Washington trasladó a Oriente Medio su único portaaviones desplegado en Asia. También se canceló un ejercicio militar con Corea del Sur por las limitaciones derivadas de la implicación estadounidense en torno a Irán.

Esto puede dar a China más margen de maniobra en Asia, donde Pekín sigue subrayando sus reclamaciones en el mar de China Meridional y en torno a Taiwán.

Aun así, Xi tampoco puede permitirse ignorar por completo a Washington. El 24 de septiembre está previsto un encuentro con Trump en Washington, en el que ambos líderes intentarán mantener la frágil tregua comercial entre Estados Unidos y China.

Mientras tanto, China ya está comprando menos petróleo iraní barato, en parte porque el bloqueo naval estadounidense limita la oferta disponible.

Un dilema difícil

Washington se enfrenta así a una decisión complicada. Unas sanciones más duras podrían aislar aún más a Irán, pero también amenazan con tensar de nuevo la relación comercial con China.

Pekín cuenta además con una poderosa herramienta para responder. China domina la cadena mundial de tierras raras, indispensables, entre otros usos, para chips, teléfonos inteligentes y sistemas de armamento estadounidenses. Los conflictos comerciales anteriores ya han mostrado cuánta presión puede ejercer Pekín con ese recurso.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también parece consciente de ese riesgo. El lunes subrayó que Washington no quiere “hacer saltar por los aires” el sistema financiero mundial.

Por eso, Xi tiene pocos motivos para renunciar sin más a sus lazos económicos con Irán. Si Trump quiere que China aumente la presión sobre Teherán, probablemente tendrá que ofrecer algo a cambio. De este modo, Irán también podría convertirse en una baza negociadora dentro de la ya tensa relación comercial entre Washington y Pekín.

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