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China da un nuevo paso en la pugna mundial por las rutas comerciales. Una naviera portacontenedores china pondrá en marcha esta semana un servicio regular entre Ningbo, en la costa este de China, y Felixstowe, en el Reino Unido.

La ruta no pasará por el canal de Suez, el mar Rojo ni otros cuellos de botella tradicionales, sino que seguirá la costa norte de Rusia a través del Ártico.

El servicio se llamará “Ice Silk Road”. El nombre tiene una carga simbólica, pero el mensaje económico es muy concreto: China busca fórmulas para reducir su dependencia de puntos marítimos vulnerables.

El tiempo de viaje podría reducirse a la mitad

El trayecto habitual entre Ningbo y Felixstowe dura alrededor de 40 días. Por la ruta ártica, ese plazo podría reducirse aproximadamente a la mitad, según las condiciones. Es una diferencia relevante para las empresas que transportan mercancías entre Asia y Europa.

Menos días de navegación implican menores costes de combustible, entregas más rápidas y una menor exposición a riesgos geopolíticos. Este último factor ha ganado cada vez más peso.

El mar Rojo y Bab el-Mandeb están bajo presión por los ataques y amenazas de los hutíes. Al mismo tiempo, el estrecho de Ormuz sigue siendo un campo minado geopolítico por la guerra en torno a Irán.

Para China, la ruta ártica no es solo un proyecto logístico, sino también una garantía estratégica.

China abre una ruta ártica hacia Europa

El cambio climático hace más viable la ruta

La ruta es posible porque el hielo marino se retira cada vez más durante el verano. Esto permite que, en determinados periodos, los buques naveguen por aguas septentrionales sin rompehielos. El verano pasado se registraron 23 tránsitos por la Ruta Marítima del Norte, frente a los 15 de 2024.

La cifra sigue siendo reducida en comparación con las rutas tradicionales, pero la tendencia es clara. El interés aumenta. También la construcción naval se está adaptando. Crece el número de nuevos buques reforzados para el hielo, lo que muestra que las navieras prevén más tráfico ártico en el futuro.

Persisten riesgos importantes

Aun así, la “Ice Silk Road” no es una solución sencilla. La ruta discurre junto a Rusia, por lo que los permisos y la geopolítica desempeñan un papel clave. La entidad estatal rusa Rosatom gestiona la Ruta Marítima del Norte y autoriza a los buques a atravesar la zona.

Además, los riesgos operativos son considerables. Navegar por el Ártico es complejo. El GPS puede ser menos fiable, los campos de hielo siguen siendo peligrosos y los servicios de emergencia están muy lejos. En caso de accidente, incendio o vertido de petróleo, las labores de rescate son mucho más difíciles que en rutas con mucho tráfico.

Los grupos ecologistas y las navieras europeas también se muestran cautos. Algunas empresas no quieren utilizar la ruta por temor al daño que pueda causar al frágil ecosistema ártico.

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