Volkswagen (VW) prepara un nuevo ajuste de gran calado. El consejo de supervisión ha aprobado una amplia reorganización que podría implicar la supresión de otros 50.000 puestos de trabajo. El grupo automovilístico alemán también estudia reducir quizá a la mitad su oferta de modelos de aquí a 2035.

La medida llega en un momento delicado para Volkswagen. Las ventas en China están retrocediendo, los costes en Alemania siguen siendo elevados y varias plantas europeas no operan a plena capacidad. Al mismo tiempo, aumenta la competencia de fabricantes chinos como BYD.

Los planes son ambiciosos. Los 50.000 empleos equivalen a cerca del 8% de la plantilla mundial a cierre del año pasado. Aun así, todavía no está decidido que todos esos puestos vayan a desaparecer.

Volkswagen quiere recortar costes de forma drástica

El comité de empresa subraya que los 50.000 empleos no constituyen un objetivo cerrado de despidos. Se trata de un escenario de planificación con el que Volkswagen pretende alcanzar sus metas financieras para 2030. Según los acuerdos vigentes, los despidos forzosos seguirán descartados al menos hasta finales de 2030.

Para entonces, Volkswagen aspira a lograr un margen operativo del 9% y unas ventas anuales de alrededor de nueve millones de vehículos.

La inversión también se reducirá. Entre 2027 y 2031, Volkswagen prevé destinar unos 135.000 millones de euros a inversiones, investigación y desarrollo. Es un 16% menos de lo pactado el año pasado. El grupo quiere concentrar los recursos disponibles en las marcas y modelos que generen mayor rentabilidad.

Los inversores recibieron los planes con optimismo. La acción de Volkswagen subió el jueves alrededor de un 9%, su mayor avance desde marzo de 2023.

La competencia china aumenta la presión sobre Volkswagen

Volkswagen afronta una presión creciente por parte de los fabricantes chinos. Compañías como BYD se expanden con rapidez en Europa, mientras Volkswagen ve cómo sus ventas y su cuota de mercado en China quedan bajo presión.

A ello se suma que el fabricante alemán debe seguir invirtiendo miles de millones en coches eléctricos, baterías y software. Con costes elevados y exceso de capacidad productiva, cada vez resulta más difícil compatibilizar esas inversiones con el tamaño actual del grupo.

Los analistas de Citigroup consideran por ello que la reorganización es un paso importante. A su juicio, dará a Volkswagen más margen para destinar capital a las marcas y modelos con mayor rentabilidad.

También la influyente familia Porsche-Piëch, que controla a través de Porsche SE la mayoría de los derechos de voto en Volkswagen, reclama una actuación más rápida. Los resultados decepcionantes también están presionando sus ingresos por dividendos.

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