El precio del petróleo ruso ha subido significativamente, alcanzando su nivel más alto en más de trece años. A principios de abril, el crudo Urals, el principal producto de exportación del país, superó los 110 dólares por barril, muy por encima de los aproximadamente 59 dólares en los que Moscú basó su presupuesto.

El aumento se debe principalmente a la guerra en torno a Irán, que está ejerciendo presión sobre el suministro mundial de petróleo. Para Rusia, esto resulta inesperadamente favorable, generando mayores ingresos por exportación de petróleo como consecuencia directa.

Casi el doble del presupuesto

Las cifras son notables. En el puerto de Novorossiysk, en el Mar Negro, el precio del crudo Urals ascendió el jueves a más de 114 dólares por barril, según datos de Argus Media. Esto acerca el precio del petróleo a casi el doble en comparación con los 59 dólares en los que Rusia basó su presupuesto. Al mismo tiempo, el descuento en comparación con el crudo Brent a nivel internacional se redujo a menos de 27,75 dólares, la menor diferencia desde mediados de diciembre.

Más adelante en la cadena, los precios son incluso más altos. Para cuando el petróleo ruso llega a la India, el Urals se comercializa con una prima sobre el Brent. Esta prima aumentó en las últimas dos semanas de 3,90 a 6,10 dólares por barril. Todavía no está claro en qué medida Rusia se beneficia completamente de esta diferencia de precios.

El aumento de los precios del petróleo alivia la presión sobre las finanzas estatales rusas, que están severamente afectadas por la guerra en Ucrania. Cada dólar por encima del nivel presupuestado de 59 dólares representa ingresos adicionales para el Kremlin.

La guerra con Irán, un inesperado beneficio para Moscú

El aumento está completamente impulsado por la guerra con Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz. Aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo normalmente pasa por esa vía marítima. Ahora que está en gran medida bloqueada, los precios suben para todos los productores de petróleo, incluida Rusia.

La fecha límite impuesta por Trump para el martes a las 20:00 ET para que Irán reabra el estrecho mantiene al mercado especialmente tenso. Una mayor escalada podría elevar aún más los precios.

Ucrania intenta afectar los ingresos

Sin embargo, Moscú no puede beneficiarse ilimitadamente de los altos precios del petróleo. Ucrania ha intensificado los ataques sobre la infraestructura de exportación de petróleo y las refinerías rusas. La costa báltica es un objetivo clave, ya que desde esa región se exporta alrededor del cuarenta por ciento del petróleo ruso por barco.

Los ataques están provocando interrupciones en la carga de petroleros y limitando la capacidad de exportación. Con ello, Kyiv intenta impactar directamente la fuente de ingresos crucial para que Rusia continúe financiando la guerra en Ucrania.

Paradoja geopolítica

La situación revela una notable paradoja geopolítica. La guerra de Estados Unidos con Irán, destinada a presionar a Teherán y mantener abierto el Estrecho de Ormuz, permite al mismo tiempo que Rusia obtenga miles de millones adicionales por la exportación de petróleo. Ese dinero se destina directamente al fondo de guerra de Moscú, que se utiliza en Ucrania, un aliado de Occidente.

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