El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán parece cada vez más debilitado. Sobre el papel, existía un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz y normalizar los flujos de petróleo. En la práctica, la zona sigue siendo el principal foco de tensión.
Según Financial Times, Washington y Teherán están atrapados en una dinámica de ataques y represalias.
Irán no quiere renunciar sin más a su control sobre el estrecho de Ormuz. Trump, en cambio, quiere que los buques vuelvan a transitar por la vía marítima con rapidez y sin costes, para aliviar la presión sobre los precios del petróleo y la economía estadounidense. Son intereses que chocan de forma constante.
Ormuz, la principal baza de presión de Irán
El estrecho de Ormuz es la herramienta de negociación más potente de Irán. Antes de la guerra, cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado mundial pasaba por esta ruta. Al alterar la navegación en la zona, Irán puede elevar de forma inmediata el coste del conflicto para la economía global.
Por eso Teherán quiere mantener el control del estrecho hasta que exista un acuerdo más amplio, por ejemplo sobre un alivio económico por parte de Estados Unidos.
Para Trump, eso resulta inaceptable. La reapertura de Ormuz era el eje del acuerdo provisional. Si esa ruta no permanece abierta de forma fiable, aumentará la presión interna para que adopte una postura más dura.
Disputa por la ruta marítima
El conflicto no gira solo en torno a si los buques pueden navegar, sino también por dónde lo hacen. Irán quiere que los barcos sigan una ruta cercana a la costa iraní. Desde allí, Teherán puede vigilar y controlar mejor el tráfico marítimo.
Estados Unidos, por el contrario, anima a los buques a navegar más cerca de Omán. Esa ruta facilita la protección aérea estadounidense y reduce el control iraní sobre el estrecho.
Eso irrita a Teherán. Cada vez que Irán advierte a los buques, dispara contra ellos o los obliga a cambiar de rumbo, Washington responde con ataques. Después, Irán contraataca. Así, el alto el fuego se mantiene formalmente, pero en la práctica se erosiona cada vez más.
Las navieras, cada vez más inquietas
Para las navieras, la situación resulta cada vez menos atractiva. Las primas de los seguros siguen siendo elevadas y el nivel de amenaza ha aumentado. Algunos buques dan media vuelta, mientras que otros optan finalmente por la ruta iraní.
Esto deja al mercado del petróleo en una posición vulnerable. Mientras los buques no tengan la certeza de que pueden atravesar Ormuz con seguridad, el precio del crudo seguirá incorporando una prima de riesgo geopolítico. Incluso si el estrecho no llega a cerrarse por completo, la incertidumbre puede bastar para impulsar los precios.
Esto genera nuevas dudas sobre la política de tipos de los bancos centrales, presiona al alza las rentabilidades, fortalece el dólar estadounidense y pesa sobre los activos de riesgo, como las acciones y Bitcoin (BTC).
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Irán afirma haber alcanzado un acuerdo con Omán sobre los ingresos del estrecho de Ormuz
Irán asegura haber alcanzado un acuerdo con Omán sobre los ingresos procedentes del estrecho de Ormuz. La reapertura total de la ruta marítima sigue siendo incierta.
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