OpenAI admite que su tecnología va a provocar la desaparición de empleos. La fundación detrás del creador de ChatGPT, OpenAI, destina 250 millones de dólares para ayudar a los trabajadores y las economías a enfrentar la inminente tormenta de la inteligencia artificial.
Es el primer gran desembolso de la Fundación OpenAI y ya resulta destacable: la empresa que impulsa la ola de automatización también intentará mitigar el impacto.
Primer cheque de un fondo multimillonario
La Fundación OpenAI anunció el miércoles que invertirá 250 millones de dólares (más de 220 millones de euros) en investigación, asociaciones y programas directos. El dinero se destina a tres áreas: identificar cómo la IA está transformando la economía, ayudar a los trabajadores que corren el riesgo de perder sus empleos y diseñar nuevas formas de distribuir más equitativamente los beneficios de la automatización.
El monto representa el primer desembolso de un fondo mucho mayor. En marzo, OpenAI ya había prometido gastar mil millones de dólares a través de la fundación en proyectos relacionados con la IA.
La fundación adquirió el año pasado, durante la reestructuración de OpenAI, una participación del 26% en su división comercial. Ese paquete fue valorado en unos 130 mil millones de dólares, convirtiendo a la Fundación en una de las organizaciones benéficas más ricas del sector tecnológico.
«La ventana está abierta por poco tiempo»
El anuncio fue redactado por Divya Siddarth y Wojciech Zaremba. Según ellos, los indicadores actuales, como las estadísticas laborales y el PIB, fueron diseñados para otra era. No son suficientes para comprender cómo la IA redistribuye el valor entre trabajadores, empresas, consumidores y propietarios de capital.
«La IA provocará enormes cambios económicos al hacer que habilidades previamente escasas estén mucho más disponibles, y existe una gran incertidumbre sobre hasta qué punto y a qué velocidad sucederá», afirman.
«El ritmo actual implica que la ventana para hacer esto bien es más corta de lo que estamos acostumbrados, y los costes de hacerlo mal son enormes.»
Cambiar impuestos hacia el capital
En cuanto a la ayuda a los trabajadores, la fundación va más allá de los conocidos cursos de reciclaje profesional, cuyos resultados son desiguales según afirma. También se consideran ideas como seguros de ingresos en caso de pérdida de salario y ayuda para encontrar empleo en sectores en crecimiento.
En los planes a largo plazo, se vuelve más políticamente sensible. La Fundación quiere investigar si es posible cambiar la carga fiscal del trabajo al capital, con impuestos especiales sobre las ganancias extraordinarias. También se contemplan fondos soberanos, con el fondo de pensiones de Noruega y el Alaska Permanent Fund como ejemplos para distribuir más ampliamente los beneficios de la IA.
Los primeros proyectos concretos se anunciarán a finales de este año.
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