El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó el miércoles uno de los buques insignia europeos de la industria de los semiconductores: ASML, en Veldhoven. Allí, junto al primer ministro neerlandés Rob Jetten, defendió una Europa capaz de fabricar sus propios chips y desarrollar sus propios modelos de IA. La cuestión es qué puede traducirse en hechos concretos de una visita así.

Por qué Macron acudió a ASML

La visita de Macron a ASML, fabricante de las máquinas con las que se producen prácticamente todos los chips modernos, giró en torno a la autonomía estratégica: la capacidad de desarrollar tecnologías críticas sin depender de terceros. Ambos dirigentes consideran un riesgo la dependencia de las grandes tecnológicas estadounidenses y chinas.

Según Jetten, la Unión Europea debe convertirse por sí misma en un gigante tecnológico. Quiere que Países Bajos coopere más estrechamente con Francia y otros Estados miembros para reforzar aún más «nuestras grandes empresas tecnológicas europeas».

Macron expresó la misma idea con otras palabras. «La cooperación franco-neerlandesa es el motor de la innovación, la IA, la tecnología cuántica y la electrónica. Es absolutamente indispensable», afirmó el presidente.

La seguridad tuvo al menos tanto peso como la prosperidad. Ambos expresaron su apoyo a Alemania tras el ataque con drones contra el aeropuerto de Leipzig, del que Berlín responsabiliza a Rusia.

ASML y Mistral como puente

El eje franco-neerlandés de los chips ya se ha materializado en inversión. ASML destinó el año pasado unos 1.300 millones de euros a la empresa francesa de IA Mistral AI, convirtiéndose así en su mayor accionista.

En términos totalmente diluidos, la participación ronda el 11%. Esa operación conecta el hardware de la industria de los semiconductores con el software de la inteligencia artificial.

ASML quiere utilizar los modelos de Mistral para acelerar la investigación y el desarrollo de productos. «La colaboración ofrece oportunidades para investigar conjuntamente futuras posibilidades», señaló el consejero delegado de ASML, Christophe Fouquet, al anunciar aquella inversión.

Miles de millones para la IA, pero no pedidos directos

La Unión Europea abrió una licitación para un máximo de siete gigafactorías de IA. Frente a un máximo de 10.000 millones de euros de dinero público, deberán movilizarse al menos 20.000 millones de euros en inversión privada.

Pero ese dinero no acabará automáticamente en la cartera de pedidos de ASML. Un centro de datos compra servidores y chips, no máquinas de litografía. Estos equipos graban los patrones de los chips sobre silicio y se instalan en fabricantes como TSMC y Samsung.

Solo si esos fabricantes amplían su capacidad, la ambición europea se trasladará a ASML. Y aun así: el conjunto del fondo europeo para IA, de más de 30.000 millones de euros, apenas equivale al 5% de la capitalización bursátil del fabricante de maquinaria para chips, que el miércoles rondaba los 557.000 millones de euros.

La verdadera señal aún está por llegar. Si le siguen proyectos y fábricas concretas, esta visita será algo más que una foto junto a una máquina.

Mientras tanto, ASML sigue creciendo. La capacidad para fabricar máquinas EUV, los equipos más caros para los chips más avanzados, deberá aumentar alrededor de un 30% en 2027.

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