Durante años, la Bolsa estadounidense giró en gran medida en torno a un puñado de gigantes tecnológicos. Nvidia, Microsoft, Apple, Amazon, Meta, Alphabet y Tesla impulsaron los índices al alza, mientras las compañías de menor capitalización quedaban rezagadas.
Ese escenario empieza a cambiar. El Russell 2000, el principal índice estadounidense de pequeñas compañías, sube cerca de un 20% en lo que va de año. Con ello, se encamina a su mejor ejercicio desde 2003. A modo de comparación, el S&P 500 avanza alrededor de un 10% en el momento de escribir estas líneas y las Magnificent Seven ganan en conjunto menos de un 3%.

Los inversores parecen estar mirando más allá de las grandes tecnológicas.
La IA llega al resto del mercado
Uno de los principales motivos es la oleada de inversión en inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas siguen destinando cientos de miles de millones de dólares a centros de datos, chips, suministro eléctrico e infraestructuras. Según las estimaciones, Amazon, Meta, Microsoft y Alphabet invertirán este año en conjunto unos 725.000 millones de dólares en infraestructura para IA, un 77% más que el año pasado.
Esas inversiones no se concentran solo en los grandes ganadores de los últimos años. También se benefician empresas tecnológicas más pequeñas, proveedores industriales y compañías de infraestructuras. Es el caso de firmas que suministran componentes para la fabricación de chips, apoyan el funcionamiento de centros de datos o ayudan a otras empresas con aplicaciones en la nube y de IA.
El apoyo fiscal respalda la economía
La política fiscal también influye. Las medidas tributarias de Trump han dado un apoyo adicional a los consumidores y a las pequeñas empresas. Los hogares estadounidenses recibieron esta primavera devoluciones de impuestos, mientras que las pequeñas compañías se beneficiaron de una menor carga fiscal y de normas más favorables en materia de amortizaciones.
Según los analistas, esto ha contribuido a mantener la solidez de la economía estadounidense, pese al encarecimiento de la energía por la guerra en Oriente Medio y las tensiones en torno al estrecho de Ormuz.
Esto es importante para las small caps. Las empresas más pequeñas suelen ser más sensibles a la economía nacional que las multinacionales.
Las valoraciones bajas atraen a los inversores
Otro argumento es la valoración. Las grandes tecnológicas se han encarecido y la concentración del mercado es elevada. Para los inversores que quieren reducir su dependencia de unas pocas megacompañías, las pequeñas capitalizadas ofrecen una alternativa.
No todas las small caps están baratas. El Russell 2000 cotiza en torno a 29 veces beneficios, en parte porque muchas compañías generan pocos beneficios o ninguno. En cambio, el S&P 600, que incluye menos empresas en pérdidas, cotiza alrededor de 16 veces el beneficio previsto.
Pero también existe riesgo de burbuja
Aun así, el relato no está exento de riesgos. Buena parte del rally procede de empresas en pérdidas que suben con fuerza por las expectativas de futuro. Algunas acciones se han disparado cientos de puntos porcentuales este año. Rackspace Technology, por ejemplo, ha ganado alrededor de un 450%, mientras que Ichor Holdings y Ultra Clean Holdings se han beneficiado con fuerza de la demanda de equipos para la industria de semiconductores.
Los críticos advierten de que esto no implica necesariamente una ampliación saludable del mercado. También puede significar que los inversores vuelven a estar dispuestos a asumir mucho riesgo en empresas sin beneficios. En ese caso, sostienen, sería más bien “la operación tecnológica con esteroides” que una recuperación económica sostenible.
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