Algunas de las mayores gestoras de activos del mundo vuelven a comprar oro. Entre ellas, Amundi, Pictet Asset Management, Robeco y Fidelity International han ampliado sus posiciones después de que el precio del metal precioso corrigiera con fuerza desde los máximos históricos alcanzados a comienzos de año.

Lo llamativo es que los grandes inversores no parecen dejarse intimidar por la posibilidad de nuevas subidas de tipos en Estados Unidos. Amundi, la mayor gestora de activos de Europa, espera incluso que el oro pueda volver a subir hasta los 5.000 dólares por onza antes de que termine el año.

Las grandes gestoras vuelven a comprar oro

El interés procede de firmas que administran cantidades enormes de capital. Más de una docena de grandes gestoras, con unos 27 billones de dólares bajo gestión en conjunto, han comprado más oro en las últimas semanas o mantienen una visión positiva sobre el metal precioso.

“Consideramos que el oro es una inversión barata, ofrece una buena cobertura y tiene una liquidez razonable”, afirma Lorenzo Portelli, del Amundi Investment Institute.

Amundi aumentó su exposición al oro el mes pasado y prevé que el precio pueda volver hacia los 5.000 dólares a finales de año. Para realizar nuevas compras, la gestora quiere antes más claridad sobre la política de tipos de la Reserva Federal estadounidense.

Ese es, de hecho, uno de los principales riesgos actuales para el precio del oro. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, advirtió a finales de agosto de que la inflación en Estados Unidos aún no avanza con claridad hacia el objetivo del 2%. Por ello, los inversores descuentan al menos una nueva subida de tipos antes de que termine el año.

Los tipos más altos suelen ser desfavorables para el oro. El metal precioso no ofrece intereses y, por tanto, resulta relativamente menos atractivo cuando activos como los bonos del Tesoro estadounidense ofrecen mayores rendimientos.

La caída del oro atrae de nuevo a los grandes inversores

El renovado interés llega tras una fuerte corrección. El precio del oro alcanzó en enero un récord de casi 5.600 dólares por onza, pero después retrocedió durante meses.

En junio, el oro llegó incluso a acercarse a los 4.000 dólares. Los elevados precios de la energía y los episodios de inflación provocados por la guerra con Irán presionaron al metal precioso. Fue en torno a esos niveles cuando varios grandes inversores empezaron de nuevo a construir posiciones.

“La caída hacia los 4.000 dólares fue, para quien aún no tenía oro, una muy buena oportunidad de compra”, señala Michael Cuggino, de Permanent Portfolio Family of Funds. Según él, el argumento económico que respalda al oro a largo plazo sigue intacto.

Robeco también empezó a comprar oro de nuevo. Para el gestor Arnout van Rijn, el factor clave fue el repunte de la demanda por parte de los bancos centrales.

Entre abril y junio, los bancos centrales compraron 289 toneladas netas de oro. Según el World Gold Council, fue el mayor volumen jamás registrado en un segundo trimestre.

Van Rijn observa, además, que el oro ocupa un lugar cada vez más habitual en las carteras de inversión. “Se ha convertido en una inversión mucho más aceptada”, afirma. “Ya forma parte de prácticamente cualquier cartera convencional”.

Ray Dalio recomienda tener hasta un 15% en oro

El multimillonario Ray Dalio, fundador de Bridgewater, también mantiene una visión positiva sobre el oro. Recientemente aconsejó a los inversores reducir su exposición a los bonos y destinar hasta el 15% de su patrimonio al oro como protección ante una posible crisis de deuda en Estados Unidos.

La elevada deuda pública estadounidense y las dudas sobre el valor del dólar también influyen en las decisiones de otros grandes inversores.

“Se está viendo cómo el dinero sale del dólar y se dirige hacia activos reales, como el oro y Bitcoin”, señala Anthony Saglimbene, de Ameriprise Financial. Según él, la pérdida de confianza en la disciplina presupuestaria de Estados Unidos es uno de los factores que explican este movimiento.

Kevin Khang, de Vanguard, también ve una relación entre la reciente recuperación del precio del oro y las dudas sobre el dólar como activo seguro para preservar patrimonio.

Eso no significa que los grandes inversores esperen que el dólar pierda pronto su posición dominante. Sí aprecian, en cambio, un movimiento más amplio hacia una diversificación gradual de las carteras.

Ese cambio podría tener importantes consecuencias para el precio del oro. El metal precioso sigue representando una parte relativamente pequeña de muchas carteras de inversión occidentales. Incluso si las grandes gestoras asignan solo un pequeño porcentaje adicional al oro, podría entrar una cantidad considerable de nuevo capital en el mercado.

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