El S&P 500 marcó un nuevo máximo histórico después de que Estados Unidos asegurara que el estrecho de Ormuz vuelve a estar “libre y abierto”.
El mercado reaccionó de inmediato con alivio. El precio del petróleo cayó hacia los 80 dólares, el dólar estadounidense se debilitó, las rentabilidades de la deuda bajaron y las bolsas cerraron en verde.
Para los inversores, esto implica sobre todo una cosa: la atención puede volver a desplazarse del temor geopolítico a unos resultados trimestrales sólidos. Pero el problema aún no está del todo resuelto.
Ormuz sigue siendo la clave
La gran pregunta es si las noticias sobre Ormuz tendrán reflejo en la economía real. Solo cuando el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz vuelva de verdad a niveles normales, los inversores podrán dar por hecho que el problema del petróleo está resuelto.
Por ahora, el mercado presta atención sobre todo a nuevos mensajes optimistas procedentes de Estados Unidos. Eso basta para reducir la probabilidad que se asigna al escenario más negativo. Pero el precio actual del petróleo, la cotización del dólar y el nivel de los tipos aún no reflejan una vuelta completa a la situación previa a la guerra.
Un petróleo más barato da margen a la Reserva Federal
Aun así, la caída del precio del petróleo es importante. Un petróleo más barato reduce la presión inflacionista directa. Eso da en teoría a la Reserva Federal más tiempo para observar la evolución de la economía y de la inflación.
También se aprecia en las expectativas sobre los tipos. El mercado descuenta ahora una probabilidad del 56,7% de una subida de tipos en la reunión del 16 de septiembre. Hace no mucho, esa probabilidad rondaba el 70%.

La diferencia es notable. Un menor temor a los tipos implica rentabilidades de mercado más bajas y un entorno más favorable para los activos de riesgo. Esto resulta especialmente positivo para las acciones vinculadas a la IA, ya que el sector depende de enormes inversiones en chips, centros de datos, energía e infraestructuras.
El rally de la IA se vuelve más selectivo
El ciclo de la IA recupera así impulso. Pero el mercado ya no trata al sector como un bloque homogéneo. Antes parecía que casi todo lo relacionado con la IA subía de forma automática. Ahora los inversores quieren ver pruebas.
AMD y SpaceX no lograron convencer ayer al mercado y fueron penalizadas con fuertes caídas en bolsa. Nvidia, en cambio, tuvo un mejor comportamiento. La acción subió más de un 2% después de que su socio de producción Hon Hai comunicara un aumento de los ingresos superior al 54% en términos mensuales.

Esto encaja con la imagen de un mercado de IA más selectivo. En mi opinión, el mercado alcista aún no ha terminado, pero los inversores se han vuelto más exigentes. Solo las empresas que demuestren una demanda sólida, crecimiento de ingresos y capacidad de generar beneficios seguirán siendo recompensadas.
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