La inflación de la eurozona repuntó en septiembre más de lo previsto. Los precios de consumo subieron un 3,8 por ciento interanual, frente al 3,2 por ciento de agosto, y situaron la inflación en su nivel más alto en tres años.

Este repunte aumenta la presión sobre el Banco Central Europeo (BCE), que ya subió los tipos de interés en 25 puntos básicos en septiembre. Los elevados precios de la energía amenazan con mantener la inflación por encima del objetivo del dos por ciento durante más tiempo, por lo que nuevas subidas de tipos siguen siendo una opción clara.

La energía impulsa la inflación en la eurozona

La inflación del 3,8 por ciento superó ligeramente las previsiones de los economistas, que esperaban, de media, un 3,7 por ciento. Las presiones sobre los precios también siguen siendo intensas más allá de la energía. La inflación subyacente subió al 2,5 por ciento, mientras que los servicios se encarecieron un 3,2 por ciento.

La energía vuelve a ser el principal factor de presión inflacionista. La guerra con Irán ha disparado los precios del petróleo y el gas. En agosto, los precios de la energía en la eurozona ya eran un 14,3 por ciento superiores a los de un año antes.

El repunte de la inflación tampoco se limita a unos pocos países. En las cuatro mayores economías de la eurozona, los precios subieron más de lo previsto. Destaca España, con una inflación del cinco por ciento.

La inflación complica la decisión del BCE sobre los tipos

El repunte de la inflación complica la decisión del Banco Central Europeo (BCE) sobre los tipos de interés. Su principal objetivo es evitar que el encarecimiento de la energía se traslade al resto de la economía. Si los trabajadores reclaman subidas salariales y las empresas repercuten el aumento de sus costes en los precios, la inflación podría mantenerse elevada durante más tiempo.

El BCE ya ha subido los tipos dos veces este año, en junio y septiembre. Tras la última subida, el tipo de la facilidad de depósito se sitúa en el 2,50 por ciento. En aquel momento, el banco central preveía una inflación media del tres por ciento en 2026.

Sin embargo, una nueva subida de tipos aún no está decidida. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, señaló que el fuerte aumento de los tipos de interés de mercado ya está frenando la economía. Esto puede reducir la inversión y el gasto y, en última instancia, moderar también la inflación.

Por ello, el BCE podría optar por esperar para evaluar la magnitud de ese efecto antes de volver a subir los tipos.

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