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El consejero delegado de Meta, Mark Zuckerberg, ya dijo a comienzos de año que las empresas hacían cola para acceder a su capacidad de cálculo. Ahora esas palabras empiezan a materializarse: la compañía de inteligencia artificial Anthropic ha presentado una oferta multimillonaria para utilizar los centros de datos de Meta.

Que dos rivales cierren acuerdos entre sí dice mucho sobre hasta qué punto se ha vuelto escasa la capacidad de cálculo.

Anthropic ofrece 10.000 millones de dólares a Meta

Anthropic planteó la operación en junio y Meta está estudiando la propuesta, según The New York Times, que cita a tres personas conocedoras de las conversaciones. El acuerdo rondaría los 10.000 millones de dólares en dos años, con pagos mensuales. Ambas compañías podrían ponerle fin antes de tiempo.

Para Anthropic, ni siquiera sería una operación excepcional. En mayo ya cerró un acuerdo de alquiler con SpaceX por 45.000 millones de dólares a tres años. Eso equivale a 1.250 millones al mes, o más de 40 millones de dólares al día.

La demanda de Anthropic se disparó tras el lanzamiento de Claude Code, un programa que automatiza parte del trabajo de programación de los desarrolladores. La compañía está valorada en el mercado privado en casi un billón de dólares y ya ha presentado la documentación para salir a Bolsa.

¿En qué se nota esa escasez?

Sobre todo, en los precios: alquilar chips de IA cuesta más del doble que en enero, según datos del inversor Anjney Midha. Además, la tasa de disponibilidad en los centros de datos lleva dos años en apenas el 1%, según los cálculos de la gestora de activos J.P. Morgan.

Del total de la capacidad de centros de datos actualmente en construcción, el 92% ya está alquilado antes de que funcione un solo servidor. Y el fabricante de chips Nvidia ha visto cómo sus pedidos hasta 2027 aumentaban hasta 1 billón de dólares, el doble que un año antes.

CoreWeave, especializada en el alquiler de chips, ha subido sus precios un 20% este año, según escribe el inversor de capital riesgo Tomasz Tunguz. Quien quiera alquilar también queda vinculado durante más tiempo: el contrato mínimo ha pasado de uno a tres años.

Acelerar la construcción de nuevas instalaciones no resuelve sin más el cuello de botella, porque el verdadero límite es la energía. Un centro de datos de IA consume tanta electricidad como una ciudad de gran tamaño, mientras que el edificio puede levantarse en dos o tres años.

Conseguir esa electricidad lleva mucho más tiempo. Construir una central de gas requiere entre cinco y siete años, y una nuclear, más de diez. A ello se suma que la lista de espera para conectarse a la red eléctrica estadounidense supera ya los cinco años en muchas regiones. En ese contexto, alquilar capacidad a quien ya tiene centros de datos operativos y conectados a la red es una solución sencilla.

Meta ve una nueva fuente de ingresos

Para Meta, la operación tiene una doble ventaja. La compañía prevé invertir este año hasta 145.000 millones de dólares, entre otras cosas en centros de datos, más del doble de los 72.000 millones del año pasado. En Wall Street se preguntan abiertamente si ese dinero llegará a recuperarse.

Un inquilino multimillonario como Anthropic rebaja la presión de ese debate. Zuckerberg ya lo insinuó en mayo durante una llamada con inversores: casi todas las semanas, dijo, varias empresas externas se acercan a Meta para preguntar por capacidad de cálculo que podrían comprarle pagando una prima sobre el coste asumido por la compañía.

Aun así, una operación de este tipo es terreno desconocido para Meta. La empresa siempre ha construido sus centros de datos exclusivamente para uso propio, por lo que no cuenta con una división de alquiler, y eso es precisamente lo que, según el diario, complica las conversaciones.

Meta ya está trabajando en ello. A comienzos de julio anunció Meta Compute, una división propia de servicios en la nube destinada a vender a terceros la capacidad de cálculo excedente. Con Anthropic como primer gran cliente, Meta pasaría de golpe a convertirse en proveedor de nube.

Al mismo tiempo, Meta también está alquilando mucha capacidad a terceros. Esta primavera firmó contratos con CoreWeave, por 21.000 millones de dólares, y con Nebius, por 27.000 millones. Desde entonces, los precios han subido con fuerza, según Mandeep Singh, analista de Bloomberg Intelligence. Eso permite a Meta subarrendar ahora su capacidad con beneficio.

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