JPMorgan lleva hoy su propio dólar digital, JPM Coin, a Ethereum (ETH). El mayor banco de Estados Unidos da así un paso más hacia las redes públicas en las que operan las criptomonedas.

Sin embargo, el token no estará al alcance de todos. Además, JPMorgan sigue una vía distinta a la de otras entidades, que cada vez más se alían para desarrollar sus propias stablecoins.

«Un mayor acercamiento entre Wall Street y el sector cripto»

JPMorgan Chase pone JPM Coin (JPMD) a disposición de sus clientes institucionales en la red de Ethereum (ETH) a partir de este lunes. Así lo anunció el banco en un comunicado, según recoge Bloomberg.

JPM Coin no es una criptomoneda como Bitcoin (BTC), sino un token de depósito. Cada token representa un dólar que un cliente tiene depositado en una cuenta de JPMorgan.

El token existe desde febrero de 2019. JPMorgan lo presentó entonces como la primera moneda digital de un gran banco estadounidense, aunque durante años solo operó en una cadena de bloques propia y cerrada.

Las grandes empresas utilizan JPM Coin principalmente para enviar dólares al extranjero, por ejemplo, entre sus propias filiales. Según Bloomberg, en octubre de 2023 ya se transferían unos 1.000 millones de dólares diarios a través de este sistema.

En noviembre de 2025 dio el salto a una red pública: Base, la red de escalado de Ethereum desarrollada por la plataforma de intercambio de criptomonedas Coinbase. Esta red de segunda capa permite operar sobre Ethereum con mayor rapidez y a menor coste.

El token permite a los clientes transferir dinero en segundos, también por la noche y durante los fines de semana. En el sistema bancario tradicional, una operación de este tipo puede tardar días y solo tramitarse en horario de oficina.

Ahora, el banco da el salto a la propia Ethereum. JPMorgan eligió esta red por su liquidez y porque sus clientes ya la utilizan, explica Emma Landriault, directora global de Kinexys Labs, dentro de la división de cadena de bloques Kinexys. Según DefiLlama, las aplicaciones de Ethereum acumulan unos 50.000 millones de dólares en fondos depositados, más que las de cualquier otra cadena de bloques.

El banco prevé que las grandes empresas del sector cripto utilicen el token para realizar pagos. Las entidades financieras también podrán emplearlo para liquidar operaciones con activos tokenizados o aportarlo como garantía.

Landriault enmarca este paso en una tendencia más amplia. A su juicio, este año está marcado por un mayor acercamiento entre Wall Street y el sector cripto.

JPMorgan sigue su propio camino

Aunque parece un gran avance hacia el sector cripto, el acceso seguirá siendo limitado. JPM Coin operará en una cadena de bloques pública, pero solo las entidades institucionales autorizadas podrán mantener el token.

El modelo también difiere del que están adoptando muchos otros bancos. A principios de septiembre se conoció que 21 bancos y entidades financieras de todo el mundo trabajan conjuntamente en una stablecoin vinculada al dólar.

La diferencia con un token de depósito reside en dónde permanece el dinero. En este último caso, los dólares siguen en una cuenta de JPMorgan. El token es un comprobante digital de que el banco debe ese importe a su titular.

Como ocurre con los depósitos bancarios convencionales, JPMorgan puede seguir utilizando ese dinero, por ejemplo, para conceder préstamos. Por ello, el token resulta útil sobre todo dentro de su propia red de clientes.

Una stablecoin, en cambio, la emite una empresa independiente. Por cada moneda debe mantener un dólar de reserva, en efectivo o en deuda pública a corto plazo, y no puede prestar ese dinero. Esto permite que la moneda circule libremente, con independencia del banco que haya detrás.

La diferencia es similar a la que existe entre una tarjeta regalo y un billete: la primera solo sirve en el comercio que la emite, mientras que el segundo puede utilizarse en cualquier establecimiento.

El grupo de 21 entidades, que incluye a Bank of America, Citi, Goldman Sachs, Deutsche Bank y UBS, prevé lanzar su moneda vinculada al dólar en el primer semestre de 2027. Más adelante llegará una versión en euros. JPMorgan no figura entre los participantes y mantiene su apuesta por su propio token.

En Europa, 37 bancos de 15 países trabajan ya en Qivalis, una stablecoin en euros impulsada desde Ámsterdam. La iniciativa arrancó en septiembre de 2025 con nueve entidades, entre ellas ING. Ahora también participan ABN Amro y Rabobank; esta última forma parte de ambos consorcios.

El banco central de los Países Bajos concedió a Qivalis la semana pasada una licencia de entidad de dinero electrónico, que le permite emitir dinero digital. La moneda debería llegar en los próximos meses y se distribuirá a través de bancos, plataformas de intercambio de criptomonedas y empresas de pagos.

Por ahora, la cadena de bloques sigue teniendo un peso marginal en JPMorgan. Su red Kinexys procesa más de 7.000 millones de dólares diarios, frente a los cerca de 12 billones de dólares del conjunto de su división de pagos. Equivale aproximadamente al 0,06%: una proporción mínima.

La oferta también crece fuera del sector bancario. El mes pasado, una empresa respaldada por más de 100 compañías, entre ellas Visa, Stripe y Mastercard, lanzó su propia stablecoin vinculada al dólar.

JPMorgan ya tiene en el punto de mira otra red. En enero, el banco anunció que JPM Coin también llegará a Canton Network.

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