El gobierno japonés ha intervenido en el mercado de divisas para respaldar al yen débil. Según varias fuentes, el país compró masivamente yenes y vendió dólares, después de que los responsables políticos advirtieran previamente sobre una posible intervención. La acción provocó de inmediato un movimiento brusco en el mercado de divisas y sorprendió a los operadores de todo el mundo.
La intervención se produce en un momento en que la moneda japonesa lleva tiempo bajo presión. El yen se movía hacia niveles históricamente bajos, lo que aumentó la presión sobre el gobierno para actuar.
El yen sube bruscamente tras la intervención
Tras la supuesta intervención, el yen se apreció aproximadamente un tres por ciento frente al dólar en poco tiempo. La moneda alcanzó así un nivel de alrededor de 155 yenes por dólar, el punto más fuerte en meses.
El movimiento siguió de cerca los informes de Reuters y el periódico japonés Nikkei, que informaron que el gobierno había comprado yenes de forma activa. Además, los analistas señalan la combinación de un salto repentino en los precios y un fuerte aumento en el volumen de operaciones como señales claras de intervención.
Esto generó una volatilidad considerable en el mercado de divisas. El dólar cayó bruscamente frente al yen, lo que indica una venta masiva de la moneda estadounidense por parte de las autoridades japonesas.
Una “acción decisiva” ya se esperaba
El paso de Japón no fue inesperado. Altos funcionarios ya habían emitido señales firmes más temprano en el día. El Ministro de Finanzas, Satsuki Katayama, indicó que el momento para una “acción decisiva” estaba cerca.
También el responsable de divisas, Atsushi Mimura, habló con claridad a los participantes del mercado. Advirtió sobre movimientos especulativos y calificó la situación de última advertencia. Según él, los operadores entenderían lo que eso significaba.
El trasfondo del yen débil se debe, entre otras cosas, a la diferencia de tasas de interés entre Japón y Estados Unidos. Mientras que el banco central estadounidense mantiene las tasas relativamente altas, en Japón siguen siendo bajas. Esto hace que el dólar sea más atractivo y pone presión sobre el yen.
A esto se suman los crecientes precios del petróleo y las tensiones geopolíticas que afectan a la economía japonesa. Como gran importador de energía, el país es particularmente sensible a tales desarrollos, lo que aumenta la presión sobre la moneda.
Japón ya intervino en 2024 en varias ocasiones para apoyar al yen. En aquel entonces, se estima que se destinaron cientos de miles de millones de dólares para detener la caída de la moneda. Queda por ver si esta nueva intervención será suficiente para revertir la tendencia.
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