La Bolsa estadounidense podría estar más cerca del final del ciclo actual de lo que muchos inversores creen. Así lo sostiene Michael Contopoulos, responsable de inversión macro multiactivo en Janus Henderson Investors.

En su opinión, el mercado se aproxima a su techo. Lo que no sabe es cuándo llegará exactamente ese giro. Según Contopoulos, podría producirse dentro de tres meses, pero también dentro de seis o doce.

La economía sigue siendo sólida por ahora

Con todo, no ve señales inmediatas de una crisis económica. Los beneficios empresariales se mantienen sanos y las subidas en Wall Street ya no dependen solo de un puñado de grandes tecnológicas.

El mercado laboral también sigue mostrando fortaleza. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo cayeron recientemente a 197.000, uno de los niveles más bajos desde 1969.

Eso hace que la situación actual sea especialmente compleja. La economía presenta un aspecto saludable, mientras las condiciones financieras se endurecen cada vez más.

Cuatro señales de alerta

Contopoulos se fija sobre todo en cuatro factores para determinar cuándo cambia realmente el ciclo. El primero es el descenso de los márgenes empresariales. También observa una desaceleración del crecimiento de los beneficios.

La tercera señal es el aumento de los diferenciales de crédito. Esto significa que las empresas tienen que pagar cada vez más intereses por encima de la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense. Por último, presta atención a la curva de tipos.

Si los tipos a corto plazo se sitúan claramente por encima de los de largo plazo, puede indicar que la política monetaria empieza a ejercer una presión cada vez mayor sobre la economía.

La deuda vinculada a la IA lanza una primera advertencia

Otra señal destacada procede del sector de la IA. Según Contopoulos, la mayor parte de los bonos vinculados a la inteligencia artificial emitidos en los últimos seis a doce meses cotizan ya por debajo de su precio inicial de emisión.

Eso significa que los inversores exigen rentabilidades más altas que en el momento de la emisión. Para las empresas que están tomando prestadas enormes cantidades de dinero para construir centros de datos, chips e infraestructuras energéticas, es un factor importante. Cuanto más suben los costes de financiación, más difícil resulta obtener las mismas rentabilidades en nuevos proyectos.

Los tipos globales siguen siendo un problema

A ello se suma que no solo Estados Unidos está subiendo los tipos. En otros países, las rentabilidades de los bonos también aumentan con fuerza. Japón es un buen ejemplo. La rentabilidad del bono japonés a 30 años alcanzó la semana pasada alrededor del 4,2%.

Como resultado, los bonos del Tesoro estadounidense afrontan cada vez más competencia de inversiones en otros mercados. Eso puede mantener los tipos estadounidenses elevados durante más tiempo.

Aún no hay motivos para entrar en pánico

Contopoulos no está diciendo, por tanto, que el mercado vaya a desplomarse mañana. Su mensaje es más matizado. La economía sigue siendo fuerte y los beneficios empresariales se mantienen en buen estado, pero cada vez más segmentos del mercado financiero empiezan a mostrar señales propias de una fase avanzada del ciclo.

Por ahora, Wall Street aún podría seguir subiendo. Pero si los márgenes caen, el crecimiento de los beneficios se frena y los diferenciales de crédito aumentan, el panorama puede cambiar con rapidez. Precisamente por eso, los próximos meses serán relevantes: puede que el techo aún no se haya alcanzado, pero, según Contopoulos, está cada vez más cerca.

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