Después de los chatbots, los centros de datos y los chips de IA, la atención de los inversores se desplaza lentamente hacia la siguiente fase de la inteligencia artificial: los robots humanoides. Estos son robots que se asemejan a los humanos, imitan sus movimientos y eventualmente podrían realizar tareas en fábricas, hospitales, hoteles e incluso en el hogar.
Según Barclays, el mercado de robots humanoides podría crecer de apenas 2 a 3 mil millones de dólares hoy a aproximadamente 200 mil millones de dólares en 2035. Dan Ives de Wedbush incluso cree que este mercado podría llegar a valer billones de dólares en los próximos diez años.
La IA toma forma física
Hasta ahora, la revolución de la IA se ha centrado principalmente en el software. Los chatbots responden preguntas, redactan textos y ayudan con código. Pero el siguiente paso es la IA física: inteligencia artificial que no solo piensa, sino que también actúa en el mundo real.
Los robots humanoides están diseñados para hacer precisamente eso. Pueden levantar cajas, recoger piezas, ayudar en líneas de producción y realizar tareas para las cuales las empresas tienen cada vez más dificultades para encontrar personal.
Según Barclays, los humanoides son la “automatización 3.0”. Primero vino la automatización industrial clásica. Luego llegaron los robots más inteligentes en fábricas. Ahora llega la fase en la que los robots pueden desempeñar tareas similares a las humanas en entornos diseñados originalmente para personas.
Primero fábricas, luego salud y hostelería
Barclays prevé dos grandes fases. La primera se extiende hasta alrededor de 2030 y se enfoca principalmente en producción, logística, agricultura y construcción. Allí, los robots pueden realizar tareas relativamente delimitadas, como levantar, mover o ensamblar.
La segunda fase llega después de 2030. Según el banco, en esta etapa los robots humanoides también podrán ser utilizados en sectores como la salud, el cuidado de ancianos, la educación y la hospitalidad.
Esto es especialmente relevante para las economías occidentales, donde gran parte del crecimiento proviene del sector servicios. Si los robots pueden aumentar la productividad en estos sectores, las implicaciones económicas podrían ir mucho más allá de las fábricas.
China lidera el camino
Es notable que China esté claramente a la vanguardia en este ámbito. Según Barclays, China instala aproximadamente la mitad de todos los robots industriales a nivel mundial. El país instaló casi 300,000 robots industriales, en comparación con alrededor de 34,000 en Estados Unidos.
China también tiene una gran ventaja en el campo de los robots humanoides. El año pasado, el país representó el 85% de las instalaciones y puede producir robots a aproximadamente la mitad del costo de los competidores occidentales. El precio suele rondar los 50,000 dólares.
Cómo los inversores están reaccionando
Dado que muchas empresas especializadas en robots humanoides todavía son privadas, los inversores buscan maneras indirectas de beneficiarse de esta tendencia. Esto incluye empresas de chips, tecnología de sensores, software, semiconductores, empresas de ensamblaje y proveedores.
Fondos centrados en Asia están interesados en empresas como TSMC, Samsung, MediaTek, Foxconn y otros actores de la cadena de hardware. El ETF AI Revolution de Wedbush tiene grandes posiciones en Micron, AMD, Broadcom y Nvidia.
Esto tiene sentido. Los robots humanoides requieren chips, memoria, sensores, baterías, cámaras, software y conectividad. La cadena de valor detrás de los robots podría llegar a ser tan importante como el propio robot.
Optimus de Tesla como gran promesa
En Estados Unidos, gran parte de la atención se centra en el robot Optimus de Tesla. Elon Musk ha presentado Optimus como un posible motor de crecimiento para Tesla más allá de los coches eléctricos.
Dan Ives incluso describe a los robots humanoides como la “gallina de los huevos de oro” para la IA física, y destaca su importancia en la visión a largo plazo de Tesla. Sin embargo, el mercado aún es joven, y muchas empresas deben demostrar que la tecnología es confiable, asequible y escalable.
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La revolución robótica en China cobra cada vez más fuerza, pero no gira en torno a los robots humanoides. La clave está en otra parte.
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