Los inversores reciben ahora dos señales muy distintas. Por un lado, las empresas siguen registrando beneficios sólidos, impulsados sobre todo por las enormes inversiones en inteligencia artificial (IA). Por otro, el aumento de las tensiones en Oriente Medio, la subida del petróleo y una inflación persistente vuelven a generar incertidumbre.
Esto alimenta las dudas sobre si los bancos centrales podrán bajar los tipos este año tantas veces como se esperaba. Aun así, ING no ve motivos para el pánico en su último análisis mensual de mercado. Según la entidad, los fundamentos de la renta variable siguen siendo sorprendentemente sólidos.
El aumento de las tensiones presiona a los mercados
La principal fuente de incertidumbre es ahora la situación geopolítica. La esperanza de un acuerdo duradero entre Estados Unidos e Irán ha dado paso a nuevas tensiones, lo que lleva a los inversores a volver a contemplar posibles interrupciones en el suministro energético procedente de la región del Golfo.
El efecto se aprecia de forma inmediata en el mercado del petróleo. Después de que el precio del crudo cayera por el optimismo en torno a un posible alto el fuego, ese movimiento se ha revertido por completo. Una energía más cara implica mayores costes para consumidores y empresas y, además, aumenta el riesgo de que la inflación se mantenga elevada durante más tiempo.
También tiene consecuencias para el mercado de bonos. La rentabilidad de la deuda pública ha vuelto a subir, ya que los inversores esperan que los bancos centrales mantengan la cautela antes de recortar los tipos.
La Reserva Federal estadounidense se encuentra en una posición especialmente delicada. La economía de Estados Unidos sigue mostrando una fortaleza inesperada, mientras la inflación continúa por encima del objetivo. Por ello, los mercados financieros incluso vuelven a contemplar la posibilidad de una subida de tipos más adelante este año.
La IA sigue siendo el gran motor del crecimiento de los beneficios
Pese a la inquietud, los resultados empresariales siguen siendo un apoyo importante para los mercados de renta variable.
Las tecnológicas estadounidenses, en particular, continúan beneficiándose de las enormes inversiones en IA. Muchas compañías han superado las previsiones de los analistas durante la actual temporada de resultados. Como consecuencia, las expectativas de beneficios para los próximos trimestres se han revisado al alza.
Aun así, el ánimo dentro del sector tecnológico ha cambiado. Si antes los inversores premiaban casi cualquier trimestre sólido con fuertes subidas en bolsa, ahora el listón está mucho más alto.
Esto se ha visto en las últimas semanas en varias compañías de semiconductores. Los fabricantes surcoreanos, como Samsung y SK Hynix, sufrieron fuertes caídas bursátiles pese a presentar resultados sólidos. Los inversores se preguntan cada vez más cuánto tiempo podrán mantenerse las actuales tasas de crecimiento.
Según muchos estrategas de mercado, esto no significa que los fundamentos se hayan deteriorado. Al contrario. El crecimiento de los beneficios sigue siendo robusto y las recientes caídas de las cotizaciones han hecho que las valoraciones sean más atractivas.
No solo las grandes tecnológicas sostienen la bolsa
Resulta llamativo que el crecimiento de los beneficios empiece a extenderse poco a poco a otros sectores.
Durante años, las grandes tecnológicas estadounidenses fueron prácticamente las únicas responsables de la subida del S&P 500. Ahora, también empresas de sectores como el consumo aportan una contribución positiva. Compañías como Coca-Cola y Unilever también presentaron cifras sólidas.
Esta tendencia también se refleja en el S&P 500 equiponderado. En este índice, todas las empresas tienen el mismo peso en la rentabilidad, por lo que su evolución depende menos de las mayores tecnológicas. Este índice alcanzó recientemente incluso un nuevo máximo histórico.
Esto apunta a que el crecimiento de los beneficios en la economía estadounidense tiene una base más amplia que a comienzos de año.
Europa pierde terreno y Japón se beneficia de la IA
Dentro de la renta variable, varios gestores de activos observan diferencias cada vez mayores entre regiones.
Europa se considera menos atractiva. La región cuenta con relativamente pocas grandes tecnológicas y, además, es más vulnerable a la subida de los precios de la energía. Un petróleo más caro presiona directamente los márgenes de muchas empresas europeas.
Japón, en cambio, parece ganar atractivo. El país desempeña un papel importante en la producción de robótica y de equipos para la industria de semiconductores, por lo que se beneficia de forma indirecta de la ola mundial de inversión en IA.
Los mercados emergentes también siguen siendo interesantes. Taiwán y Corea del Sur, en particular, se benefician de la fuerte demanda de chips avanzados. Para esta región se espera de nuevo este año un crecimiento excepcionalmente sólido de los beneficios, mientras las valoraciones siguen por debajo de su media histórica.
La economía estadounidense mantiene una fortaleza notable
Pese a los tipos más altos, la economía de Estados Unidos sigue mostrando resistencia.
Los índices de gestores de compras más recientes apuntan a un nuevo crecimiento tanto de la industria como del sector servicios. Los consumidores también siguen gastando, mientras el mercado laboral se mantiene históricamente fuerte. Aunque la creación de empleo se ha moderado ligeramente, el desempleo continúa en niveles bajos.
En Europa, el panorama económico también mejora con cautela. Los últimos datos de PMI muestran que la actividad vuelve a crecer, pese a la persistente incertidumbre geopolítica. Alemania y Francia, en particular, se comportan mejor de lo previsto por los economistas.
Con todo, la subida del petróleo sigue siendo un riesgo importante. Si la energía vuelve a encarecerse, podría frenar la recuperación de la economía europea y reavivar la inflación.
Predomina un optimismo prudente
En conjunto, muchos estrategas de mercado mantienen una postura neutral sobre la renta variable. La combinación de beneficios empresariales sólidos y mayores riesgos geopolíticos configura un mercado en el que oportunidades y riesgos se mantienen, en gran medida, equilibrados.
Dentro de la renta variable, la preferencia sigue centrada en las compañías tecnológicas que se benefician de la IA, junto con los mercados emergentes y Japón. Europa recibe una menor ponderación por sus perspectivas de crecimiento más débiles y su mayor dependencia de los precios de la energía.
En renta fija, la preferencia continúa inclinándose por los bonos corporativos de alto rendimiento y la deuda de mercados emergentes. La deuda pública se ha vuelto más atractiva por el aumento de las rentabilidades, pero muchos inversores consideran que aún es pronto para apostar con fuerza por ella mientras la inflación y la incertidumbre geopolítica sigan elevadas.
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