La inteligencia artificial promete hacer que la sanidad sea más rápida, más barata y mejor. Al menos esa es la promesa. La IA puede revisar historiales médicos, ayudar a los facultativos en los diagnósticos, analizar pruebas de imagen, asumir tareas administrativas e incluso alertar de situaciones potencialmente mortales, como la sepsis.
Pero, según el Financial Times, ahí está precisamente el problema. La tecnología avanza a gran velocidad, mientras que las pruebas de que la IA mejora de verdad los resultados de los pacientes en la práctica diaria siguen siendo, a menudo, insuficientes.
El problema de las falsas alarmas
Un ejemplo ilustrativo procede de un hospital de Michigan. Allí se implantó un sistema de IA que revisaba cada quince minutos los historiales de los pacientes en busca de señales de sepsis. Sobre el papel, la idea parece muy prometedora. La sepsis puede poner en riesgo la vida y actuar a tiempo es clave.
En la práctica, los médicos recibían tantas alertas que empezaron a tomarse el sistema cada vez menos en serio. Fue el clásico caso del niño que gritaba “¡que viene el lobo!” demasiadas veces.
Cuando una herramienta de IA dispara demasiadas alarmas, la vigilancia de los médicos puede reducirse en lugar de aumentar. En ese caso, la tecnología no ayuda, sino que añade ruido a un sistema ya de por sí saturado.
Preciso no es lo mismo que útil
Detrás de ello hay un problema más amplio. Muchas empresas de IA demuestran sobre todo que su modelo ofrece un buen rendimiento estadístico. El modelo reconoce patrones, predice riesgos o obtiene puntuaciones elevadas en un entorno de prueba.
Pero en sanidad eso no basta. La cuestión de fondo no es si un algoritmo es preciso sobre el papel. La verdadera pregunta es si mejora la salud de los pacientes.
¿Se realizan los diagnósticos más rápido? ¿Se reducen los errores médicos? ¿Son más eficaces los tratamientos? ¿Los médicos ahorran realmente tiempo sin que aparezcan nuevos riesgos? Según los expertos, para responder a este tipo de preguntas suele haber sorprendentemente pocas pruebas sólidas.
La IA generativa acapara la atención
En imagen médica y diagnóstico existen ejemplos sólidos en los que la IA ayuda de forma demostrable. Es el caso de pruebas de imagen o colonoscopias en las que los algoritmos pueden detectar anomalías.
Sin embargo, buena parte de la atención se dirige ahora a la IA generativa, como los sistemas que resumen textos médicos o apoyan a los médicos en la toma de decisiones.
Precisamente ahí las pruebas son más complejas. Estos modelos cambian rápido, trabajan con datos sensibles y pueden resultar convincentes aunque cometan errores. Eso exige una supervisión continua en hospitales reales, no solo pruebas en un laboratorio.
El CEO de Nvidia: «La probabilidad de que la IA acabe con el mundo en 2030 es del 0%»
Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, rechaza los escenarios apocalípticos en torno a la IA y no ve ninguna posibilidad de que esta tecnología provoque el fin del mundo en 2030.
La carrera de la IA sale cara: la creadora de ChatGPT prevé pérdidas de 278.000 millones de dólares
OpenAI prevé quemar hasta 278.000 millones de dólares de aquí a 2030, pese a que espera que sus ingresos crezcan hasta 350.000 millones de dólares.
Jacob Coxon (27) creó IA y ahora advierte al mundo sobre sus riesgos
Jacob Coxon trabajó en OpenAI y Anthropic, pero decidió abandonar la carrera de la inteligencia artificial. Ahora, este matemático alerta sobre sus posibles consecuencias.
Más leídos
La probabilidad de aprobar la CLARITY Act cae al 18% antes de una votación clave
La probabilidad de aprobación de la CLARITY Act cae al 18%, mientras destacados demócratas se posicionan en contra de la propuesta.
Grok, de Elon Musk, anticipa el precio de XRP para finales de septiembre
Grok prevé que el precio de XRP se sitúe a finales de septiembre en torno a 1,45-1,60 dólares, aunque también ve margen para una subida mayor.
La gran ley cripto de EE. UU. se acerca al desenlace: todo o nada
La ley cripto CLARITY Act afronta el martes una votación decisiva en el Senado. Sin el apoyo de 7 demócratas, todo podría aplazarse hasta 2030.