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La guerra en torno a Irán mantiene a los mercados energéticos bajo presión. Los precios del petróleo han subido considerablemente y cada vez más países adoptan medidas para ahorrar combustible. En este contexto, un nuevo estudio evalúa qué países son más vulnerables si el mundo enfrenta una prolongada crisis energética.

El estudio, realizado por Energy World Mag, comparó 75 países basándose en siete factores de riesgo. Se consideraron aspectos como la dependencia de combustibles fósiles, el grado de autosuficiencia energética, la dependencia de importaciones y la capacidad financiera de los hogares. Cuanto mayor es la puntuación, más vulnerable es un país a las interrupciones en el suministro energético.

Singapur encabeza la lista

Según el estudio, Singapur es el país más vulnerable, con una puntuación de 85,2 sobre 100. Esto se debe principalmente a que la ciudad-estado depende casi por completo de los combustibles fósiles y no tiene prácticamente producción energética propia. Casi todo el gas natural debe ser importado y las importaciones de energía superan con creces la producción interna.

10 países más afectados en una crisis energética. (Fuente: Energy World Mag)

Turkmenistán también obtiene una puntuación notablemente alta. Aunque el país produce energía, su sistema energético es extremadamente unidimensional y casi completamente dependiente de los combustibles fósiles. Existe poca capacidad alternativa disponible, mientras que los ingresos relativamente bajos hacen que la población sea especialmente sensible a las fluctuaciones de precios.

Hong Kong, Marruecos y Bielorrusia también son vulnerables

Después de Singapur y Turkmenistán, siguen Hong Kong, Marruecos y Bielorrusia. Estas economías dependen en gran medida de la energía importada, mientras que los hogares tienen menos margen para absorber aumentos de precios.

Esto deja claro que no solo los países pobres están en riesgo. Incluso economías financieramente fuertes pueden ser vulnerables si apenas producen energía propia. Según analistas energéticos, esto ya se evidenció durante la crisis energética de 2022, cuando incluso grandes economías como Alemania e Italia se vieron obligadas a reducir su consumo energético.

Por qué esto es importante

El estudio demuestra que la seguridad energética no solo depende de la riqueza, sino especialmente de la flexibilidad. Los países que producen poco por sí mismos y dependen fuertemente de las importaciones tienen poco margen de maniobra si se interrumpen las cadenas de suministro.

Las actuales tensiones en Oriente Medio hacen que ese riesgo sea mucho más tangible. Con el Brent por encima de los 116 dólares por barril, crece el temor de que las reservas de emergencia y las medidas temporales no sean suficientes si la interrupción se prolonga.

Lo que inversores y responsables políticos pueden aprender de esto

Para los responsables políticos, el mensaje es claro: los países demasiado dependientes de fuentes de energía extranjeras siguen siendo vulnerables a las conmociones geopolíticas. Para los inversores, esto es un recordatorio de que la energía no es solo una cuestión de materias primas, sino también un tema que afecta directamente a la inflación, el crecimiento económico y la estabilidad financiera.

Si las tensiones actuales se agravan, los países con la base energética más débil serán los primeros y más afectados. En cualquier caso, esta situación, si se prolonga, causará grandes problemas en el mundo financiero. Incluso Bitcoin podría verse seriamente afectado.

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