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El precio del petróleo ha caído ligeramente después de que Estados Unidos e Israel intentaran calmar la inestabilidad en los mercados. El crudo Brent bajó hacia los $107 por barril tras haber alcanzado previamente el nivel más alto desde 2022. Los inversores responden con cauteloso optimismo a señales de que una mayor escalada podría ser limitada.

Trump y Netanyahu ponen el freno

La caída sigue a dos declaraciones destacadas. El presidente Trump indicó que no desea desplegar tropas estadounidenses en el conflicto. El primer ministro israelí Netanyahu anunció que, por ahora, no realizará nuevos ataques a instalaciones energéticas iraníes.

Son las primeras señales de desescalada en semanas. Después de un período en el que los ataques se intensificaron, con impactos de cohetes en el complejo de GNL en Catar y bombardeos en el yacimiento de gas South Pars en Irán, ambas partes parecen estar tomando un respiro.

El daño ya está hecho

Las palabras tranquilizadoras no cambian la realidad sobre el terreno. El estrecho de Ormuz sigue mayormente cerrado y los precios del petróleo han subido casi un 50% este mes. Se estima que unos 10 millones de barriles de petróleo diarios están fuera de producción en la región del Golfo, la mayor interrupción en la historia del mercado petrolero.

El mercado del gas también se ha visto gravemente afectado. El complejo de GNL Ras Laffan en Catar, que representa una quinta parte de la oferta mundial de GNL, podría permanecer fuera de servicio durante años tras el ataque con cohetes de esta semana. Incluso con un rápido alto el fuego, la reparación de esa infraestructura dañada llevará meses o años.

Los gobiernos intentan aliviar la presión

Washington está trabajando en varios frentes para reducir los precios. Estados Unidos está considerando liberar de nuevo reservas estratégicas de petróleo e incluso suavizar las sanciones sobre el petróleo iraní. Son medidas de emergencia que muestran la gravedad de la situación.

Pero los analistas advierten que esto es solo un alivio sintomático. Mientras el estrecho de Ormuz no esté completamente abierto y la infraestructura dañada no se haya reparado, el problema subyacente persistirá.

La volatilidad sigue siendo el tema

La ligera caída de hoy es bienvenida, pero los inversores no deben apresurarse a cantar victoria. En las últimas tres semanas, el precio del petróleo ha oscilado entre $80 y $115 por barril. Movimientos similares pueden repetirse en cualquier momento.

En el peor de los casos, si las interrupciones persisten y la guerra se intensifica, los analistas no descartan un precio del petróleo de $180. En el mejor de los casos, con un rápido alto el fuego, el petróleo podría bajar a $80-$90. Por ahora, el mercado se encuentra en un punto intermedio, esperando la próxima señal.

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