Los precios del oro y la plata han experimentado un aumento explosivo a principios de esta semana. La plata registró el mayor incremento diario desde la crisis financiera de 2008, mientras que el oro superó por primera vez en la historia la barrera de los 5.100 dólares por onza troy. Sin embargo, hacia el final de la sesión de negociación, hubo una sorpresa para los metales preciosos.
De manera repentina, los precios cayeron drásticamente. ¿Qué está ocurriendo? ¿Debemos preocuparnos?
Volatilidad sin precedentes en oro y plata
El lunes, la plata subió más del 13 por ciento, superando los 117 dólares por onza. Fue la mayor subida en un solo día desde la crisis bancaria global de hace aproximadamente 18 años. El oro subió menos, pero alcanzó un nuevo récord histórico de más de 5.100 dólares por onza.
Después de alcanzar esos picos, tanto el oro como la plata iniciaron una caída estrepitosa sin precedentes. En poco tiempo, se destruyeron 1,7 billones de dólares en valor de mercado.
En apenas 14 horas, la plata sola movió cerca de 2 billones de dólares en valor de mercado. Esto es más que el valor de mercado total de Bitcoin, que en ese momento era de aproximadamente 1,7 billones de dólares.
No obstante, el sentimiento positivo en torno a la plata y el oro persiste. Las subidas son gigantescas y siguen siendo impresionantes.
Metales preciosos como barómetro del miedo
El fuerte aumento subraya el papel clásico del oro como barómetro del miedo y la incertidumbre en los mercados financieros. Los inversores buscan protección masiva contra lo que a menudo se denomina la ‘degradación de monedas’: el temor de que las divisas y los bonos del Estado se devalúen por las altas deudas, la inestabilidad política y las políticas monetarias expansivas.
La reciente inestabilidad en el mercado de bonos japonés, donde las tasas de interés se dispararon y los precios cayeron, es un importante aviso. Los inversores parecen ser cada vez más críticos con los países que tienen grandes déficits presupuestarios y deudas públicas crecientes.
Dólar bajo presión
La debilidad del dólar estadounidense refuerza la demanda de metales preciosos. El índice del dólar cayó aproximadamente un 2 por ciento en seis días de negociación. La especulación de que Estados Unidos podría ayudar a Japón a sostener el yen aumenta además las preocupaciones sobre la independencia de los bancos centrales y las políticas impredecibles del presidente Donald Trump.
Según los inversores, no hay un único indicador económico que explique el repunte, sino una acumulación de riesgos. Pensemos en tensiones en torno a Groenlandia, declaraciones de Trump sobre la Reserva Federal y amenazas militares en lugares como Venezuela.
“El oro es la inversa de la confianza,” comenta un gestor de patrimonio estadounidense. “Es un seguro contra la inflación inesperada, las caídas bruscas del mercado bursátil y las escaladas geopolíticas.”
La plata se beneficia de la especulación y la demanda minorista
La plata está aumentando aún más que el oro, impulsada por la fuerte demanda de inversores minoristas en todo el mundo, desde Asia hasta Oriente Medio. También influye el hecho de que la plata, además de ser un metal de inversión, es una materia prima industrial, lo que puede llevar a una escasez más rápida.
No obstante, algunos analistas advierten que el repunte de la plata podría estar llegando a su fin. Indicadores técnicos, como la relación históricamente baja entre el oro y la plata, sugieren que el mercado se ha extendido demasiado. Una importante procesadora de metales preciosos incluso habló de un movimiento que está “más cerca del final que del comienzo” de su subida.
Bancos centrales continúan comprando
Un apoyo estructural importante para el oro sigue siendo la demanda de los bancos centrales. Según estimaciones, este año compran colectivamente alrededor de 60 toneladas de oro al mes. Muchas de esas compras no se hacen públicas. Polonia, actualmente el mayor comprador informado, busca expandir aún más sus reservas de oro para fortalecer la estabilidad económica y la credibilidad.
Al mismo tiempo, crece la duda sobre si los precios no han subido demasiado. Una encuesta reciente entre gestores de fondos muestra que el oro ahora se considera la inversión más ‘saturada’. Casi la mitad lo considera sobrevalorado.
A pesar de eso, pocos inversores se atreven a ir contra la tendencia. Mientras continúen las tensiones geopolíticas, las deudas aumenten y la confianza en las políticas fluctúe, el oro seguirá siendo para muchos el refugio definitivo.
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