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Las stablecoins desempeñan un papel cada vez más relevante en la delincuencia financiera. Así lo advierte el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el organismo que coordina a escala global la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Según un nuevo informe, los delincuentes no solo recurren cada vez más a stablecoins vinculadas al dólar, sino que algunas redes incluso están desarrollando sus propias monedas digitales para dificultar su rastreo y confiscación.

Al mismo tiempo, la aplicación de las normas internacionales contra el blanqueo avanza con retraso. Esto genera diferencias entre países que los delincuentes pueden aprovechar.

Las stablecoins ganan terreno en el circuito criminal

El informe señala que las stablecoins ya son las criptomonedas más utilizadas en las actividades delictivas analizadas por el GAFI. En particular, las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense se emplean para mover flujos de dinero ilícito.

Resulta llamativo que algunas organizaciones criminales estén desarrollando sus propias stablecoins. Están diseñadas específicamente para evitar que las autoridades puedan congelar o incautar los fondos.

Según el GAFI, esta evolución demuestra la rapidez con la que los delincuentes adoptan nuevas tecnologías. El organismo advierte de que la regulación debe seguir el ritmo de los avances acelerados del sector cripto.

La Travel Rule aún no es efectiva en todos los países

Las conclusiones proceden del análisis anual sobre la aplicación de las normas internacionales contra el blanqueo de capitales en los activos digitales.

Actualmente, el 83% de las jurisdicciones analizadas ha incorporado la llamada Travel Rule a su legislación nacional. El año pasado, la cifra era del 73%.

La Travel Rule obliga a bancos y proveedores de servicios cripto a intercambiar datos del remitente y del destinatario en las transacciones transfronterizas a partir de 1.000 euros o 1.000 dólares. El objetivo es detectar con mayor rapidez el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y otras formas de delincuencia financiera.

Sin embargo, la legislación por sí sola no basta, sostiene el GAFI. Sin una supervisión y una aplicación efectivas, los delincuentes seguirán aprovechando las diferencias entre países.

DeFi también exige una mayor supervisión

Además de las stablecoins, el GAFI señala el rápido crecimiento de las finanzas descentralizadas (DeFi) como un desafío cada vez mayor. En DeFi, los servicios financieros se ofrecen mediante tecnología blockchain, sin intermediarios financieros tradicionales.

Según el organismo, muchos países aún no han evaluado suficientemente los riesgos de este sector en rápida expansión. También resulta difícil para los supervisores controlar a los proveedores de servicios cripto que operan desde el extranjero, lo que deja a algunos actores fuera del alcance de las autoridades nacionales.

Por ello, el GAFI subraya que la cooperación internacional es imprescindible. Mientras los países apliquen y hagan cumplir las normas de forma desigual, los delincuentes seguirán encontrando vías para utilizar activos digitales en el blanqueo de capitales y otras formas de delincuencia financiera.

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