Estados Unidos e Irán han vuelto a atacarse directamente por primera vez en cerca de un mes. Tropas estadounidenses golpearon instalaciones de misiles iraníes, tras lo cual Irán respondió con misiles y drones contra bases aéreas de Estados Unidos en Jordania.

La nueva confrontación pone fin a semanas de relativa calma militar. La reacción en el mercado del petróleo fue inmediata: el precio del Brent subió un 2,4%, por encima de los 90 dólares por barril.

Irán responde con misiles y drones

Según el Mando Central de Estados Unidos, Irán preparaba una operación para colocar nuevas minas navales en el estrecho de Ormuz. Washington afirma que, en respuesta, atacó instalaciones iraníes de misiles.

Irán respondió unas horas después. La Guardia Revolucionaria iraní lanzó el lunes por la mañana misiles y drones contra bases aéreas estadounidenses en Jordania, según informó la agencia estatal iraní IRNA.

El Ejército jordano asegura haber interceptado ocho misiles después de que entraran en el espacio aéreo del país. Los proyectiles fueron destruidos antes de causar daños.

Fue el primer ataque militar estadounidense contra Irán desde finales de julio. En las últimas semanas, Washington había aumentado la presión sobre Teherán sobre todo mediante sanciones económicas y otras medidas financieras.

El petróleo supera los 90 dólares

Los nuevos ataques han provocado inquietud inmediata en el mercado energético. El Brent se encareció un 2,4% y superó los 90 dólares por barril.

El Ejército estadounidense informó la semana pasada de que las principales rutas marítimas del estrecho habían quedado libres de minas. Sin embargo, según la fuente, aliados de Estados Unidos ponen en duda esa versión y temen que todavía haya minas en la zona.

Una reactivación prolongada de los combates podría añadir más presión al precio del petróleo. A su vez, unos costes energéticos más altos pueden impulsar la inflación, justo cuando la Reserva Federal intenta devolverla al 2%.

La vía diplomática vuelve a alejarse

Los nuevos ataques se producen en un momento en que Irán había empezado a abrir con cautela la puerta a nuevas conversaciones con Estados Unidos. El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó la semana pasada que Teherán sigue dispuesto a retomar las negociaciones.

Pero hay una condición clave. Según Araghchi, Washington debe poner fin a su campaña de presión económica. Tras conversaciones con el mediador Catar, escribió que solo habrá avances si Estados Unidos entiende que «la presión no funciona».

Por ahora, Washington parece inclinado a intensificar esa presión. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una nueva campaña económica contra Irán y contra los países que sigan haciendo negocios con Teherán. China ocupa un lugar destacado en esa estrategia: según la fuente, compra alrededor del 90% del petróleo iraní.

También se tomarán medidas contra los bancos que operen con Irán. Bessent anunció que Estados Unidos impondrá esta semana nuevas sanciones a un segundo banco por sus vínculos con el país. Con ello, un regreso rápido a la mesa de negociación parece, por ahora, más difícil.

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