El mercado bursátil estadounidense podría seguir subiendo durante años, según el veterano de Wall Street Ed Yardeni. Aun así, este conocido optimista lanza una advertencia llamativa a los inversores que quieran subirse ahora a la rally de la IA: por el momento, evitaría las acciones individuales vinculadas a esta tecnología.

El aviso resulta llamativo porque Yardeni mantiene una visión especialmente positiva sobre la economía y la bolsa de Estados Unidos. Este año ya ha elevado tres veces su objetivo para el S&P 500 y considera que los buenos años bursátiles aún no han terminado.

Yardeni no ve en la fiebre por la IA una nueva burbuja puntocom

El enorme interés por la inteligencia artificial recuerda a la burbuja de internet de comienzos de siglo. Sin embargo, Yardeni cree que la comparación solo es válida en parte.

Durante la euforia de las puntocom, los inversores se movían sobre todo por el FOMO, es decir, el miedo a quedarse fuera de las ganancias. Eso disparó las valoraciones. El PER previsto del S&P 500 alcanzó a comienzos de 2000 un récord de alrededor de 25 veces. En el sector tecnológico llegó incluso a situarse cerca de 55 veces.

Ahora Yardeni observa una dinámica distinta. Habla de FEMO, siglas de ‘fabulous earnings momentum’, en referencia al fuerte impulso de los beneficios empresariales. A su juicio, no son unas valoraciones cada vez más exigentes, sino el rápido aumento de los beneficios lo que está impulsando la subida de la bolsa.

Para él, la diferencia es relevante. El PER de las empresas de semiconductores ronda las 17 veces, mientras que el del conjunto del mercado se sitúa en torno a 20 veces. Al mismo tiempo, los analistas han elevado sus previsiones de beneficios. Por eso Yardeni considera que la rally actual es más sostenible que la burbuja puntocom.

Eso no significa, sin embargo, que recomiende a los inversores comprar acciones de IA de forma masiva.

“Yo no entraría ahora en la operación de la IA. Todo el mundo está cansado de la IA y es demasiado difícil saber quién ganará, quién perderá y quién puede quedar fuera del mercado”, afirma Yardeni.

Según él, quienes aun así quieran exposición al sector deberían optar por un fondo ampliamente diversificado que replique el Nasdaq 100, en lugar de seleccionar compañías individuales.

El veterano de Wall Street ve oportunidades más allá de la IA

Yardeni se fija sobre todo en las empresas que pueden utilizar la inteligencia artificial para aumentar sus ingresos o reducir costes. A su juicio, las compañías financieras y el sector sanitario pueden beneficiarse de forma significativa.

También ve atractivo en las empresas industriales. Las grandes tecnológicas están invirtiendo sumas enormes en centros de datos y en otras infraestructuras necesarias para la IA. Eso puede generar nuevos contratos para las compañías encargadas de construir y mantener esas instalaciones. La energía es el cuarto sector sobre el que Yardeni mantiene una visión positiva.

Mientras tanto, su optimismo sobre el conjunto del mercado bursátil se mantiene intacto. Yardeni empezó el año con un objetivo de 7.700 puntos para el S&P 500. Después lo elevó primero a 8.250 puntos y posteriormente a 8.400 puntos.

La principal razón vuelve a ser, según él, la evolución de los beneficios empresariales. Los resultados del primer y segundo trimestre fueron lo bastante sólidos como para que los analistas revisaran al alza sus previsiones para 2027.

Yardeni no espera una recesión a corto plazo. Eso no significa, en su opinión, que las acciones no puedan sufrir fuertes caídas por el camino. Incluso sin recesión puede producirse un mercado bajista, como ocurrió en 2022.

Los ‘Roaring 2020s’ pueden prolongarse durante años

Yardeni atribuye a su escenario de crecimiento económico sostenido y subidas bursátiles una probabilidad cercana al 80%. Desde 2020 lo denomina los ‘Roaring 2020s’.

Según él, existen riesgos claros. En particular, las tensiones geopolíticas y una fuerte subida del precio del petróleo podrían alterar el escenario. Un petróleo más caro golpea a los consumidores y puede reavivar la inflación. Eso podría obligar a los bancos centrales a subir los tipos de interés.

La enorme deuda pública de Estados Unidos también figura en su lista de riesgos. Aun así, Yardeni no ve motivos para el pánico. Se hizo conocido en los años ochenta por acuñar la expresión ‘bond vigilantes’, con la que se refería a los inversores en bonos capaces de castigar a los gobiernos por una política presupuestaria irresponsable exigiendo intereses más altos.

“No estoy de acuerdo con la idea de que los tipos vayan a mantenerse altos durante más tiempo. Creo que un rango del 4% al 5% es normal, y me preocuparé por una crisis de deuda cuando los bond vigilantes empiecen a preocuparse por ello”, señala Yardeni.

El oro también sigue siendo interesante, en su opinión, como cobertura dentro de una cartera. Tras la invasión rusa de Ucrania y la congelación de las reservas internacionales de Rusia, varios bancos centrales comenzaron a comprar más oro y a reducir su dependencia del dólar.

Yardeni rebajó, no obstante, su objetivo para el oro de 5.500 a 5.000 dólares. En cuanto a la bolsa, sigue siendo mucho más optimista. Según él, los inversores que hasta ahora se han perdido la rally no tienen por qué perseguir automáticamente las acciones de IA más populares. Históricamente, los mercados alcistas pueden durar mucho más de lo que esperan los inversores.

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