Donald Trump y Vladimir Putin iniciaron ambos una guerra partiendo de la misma premisa: que el adversario se rendiría rápidamente. Putin creyó que podría someter a Ucrania en pocos días. Trump contaba con que Irán sucumbiría pronto tras los ataques estadounidenses e israelíes.
Según el columnista del Financial Times, Edward Luce, ambas guerras se han convertido en ejemplos de autolesión geopolítica.
Guerras de elección
Putin inició su invasión de Ucrania en 2022 con la expectativa de que Kyiv caería rápidamente. En su lugar, Rusia se ha visto atrapada en una guerra prolongada y costosa. Las pérdidas son enormes y Ucrania ha demostrado ser militarmente mucho más fuerte de lo que Moscú había anticipado.
Según Luce, Trump cometió un error similar en Irán. Su operación, denominada por el FT como Operation Epic Fury, se basó en la suposición de que el régimen iraní colapsaría rápidamente o se vería obligado a hacer grandes concesiones. En realidad, Washington ahora está atrapado en un conflicto que hace subir los precios de la energía, presiona la economía mundial y otorga a Irán más poder de negociación.
Ucrania gana más fichas
Un punto importante de Luce es que Ucrania sale más fortalecida de la guerra de lo que muchas potencias esperaban. El país ha transformado la manera de hacer la guerra con drones baratos, interceptores de fabricación propia y ataques profundos en territorio ruso.
Según el artículo, Ucrania puede alcanzar instalaciones petroleras, fábricas e infraestructuras rusas más allá de la línea del frente. Esto evidencia que la guerra moderna se centra cada vez menos en costosos proyectos de prestigio y más en tecnología barata e inteligente.
Esto también es relevante para Estados Unidos. La defensa estadounidense ha gastado en el Golfo numerosos misiles y sistemas antiaéreos costosos. Al mismo tiempo, Ucrania demuestra que sistemas más económicos a veces resultan más efectivos que el poderío militar tradicional.
Irán aprende las mismas lecciones
Irán utiliza, según Luce, una lógica similar. Con drones y medios asimétricos, Teherán ha logrado desestabilizar en gran medida el Estrecho de Ormuz. Esto es un golpe para la economía mundial, ya que una gran parte del comercio mundial de petróleo y GNL pasa normalmente por esa ruta.
Con ello, Irán demuestra que una potencia mediana puede infligir daño a un adversario mucho mayor sin ser militarmente más fuerte. No al derrotar directamente a Washington, sino al golpear sus vulnerabilidades económicas.
Esto complica la guerra para Trump. Cuanto más se prolonga el conflicto, más daño se produce a través de los precios del petróleo, la inflación, los tipos de interés y las cadenas de suministro.
Según Luce, China es la gran ganadora de los errores estratégicos de Rusia y Estados Unidos. Rusia se debilita en Ucrania, mientras que América se queda atrapada en Oriente Medio. Esto da a Beijing más espacio para presentarse como una potencia estable.
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