Las stablecoins suelen presentarse como una alternativa barata para las transferencias internacionales. Sin embargo, un nuevo estudio del banco central italiano cuestiona esa idea. Según los investigadores, en la práctica los pagos con stablecoins no siempre resultan más baratos que los envíos de dinero tradicionales.
La principal razón es que los usuarios no solo pagan por la transacción en la blockchain, sino también por cambiar euros a stablecoins y, después, volver a convertirlos a la moneda local del destinatario.
Los costes de cambio reducen la ventaja de las stablecoins
Para el estudio, el Banco de Italia envió en varias ocasiones 200 USDC desde Italia a diez países distintos, entre ellos Brasil, Argentina, Sudáfrica, Emiratos Árabes Unidos y Japón.
Los costes totales variaron de forma considerable. En función del país y de los proveedores utilizados, oscilaron entre alrededor del 0,3% y casi el 9% del importe transferido.
Los tiempos de procesamiento también fueron muy dispares. Algunos pagos se completaron en menos de veinte minutos, mientras que otros no llegaron al destinatario hasta dos días hábiles después.
Según los investigadores, los costes propios de la blockchain apenas suponen un problema. Las comisiones de transacción en las redes en las que opera USDC suelen ser de apenas unos céntimos, o incluso menos.
Los mayores costes aparecen precisamente antes y después de la transacción en la blockchain. El cambio de euros a USDC, los márgenes de divisa, las comisiones de retirada y las tarifas de los exchanges de criptomonedas y de los proveedores de pagos tienen un peso mucho mayor en el precio final.
La ventaja aumenta cuando hacen falta menos intermediarios
Según los investigadores, las stablecoins aportan más valor cuando tanto el remitente como el destinatario permanecen dentro del ecosistema cripto. Quien puede conservar o gastar USDC directamente se beneficia casi por completo de las bajas comisiones de transacción de la blockchain.
En la práctica, sin embargo, la mayoría de los destinatarios quieren convertir el dinero a su moneda local para pagar el alquiler, la compra u otros gastos cotidianos. Eso obliga a recurrir a intermediarios adicionales, como exchanges de criptomonedas o proveedores de pagos, que aplican comisiones.
Aun así, los investigadores no se muestran negativos sobre las stablecoins. Prevén que los costes puedan seguir bajando en el futuro a medida que entren en el mercado más proveedores regulados y los sistemas de pago tradicionales se integren mejor con las redes blockchain.
La conclusión, por tanto, no es que las stablecoins fallen, sino que el principal desafío sigue estando fuera de la blockchain. Mover dólares digitales a bajo coste es ya, en gran medida, un problema resuelto. Convertirlos de forma eficiente y pagarlos en monedas tradicionales sigue siendo, por ahora, el paso más caro.
El BCE busca comercios online para una prueba clave del euro digital
El BCE da un nuevo paso hacia el euro digital y busca comercios online para un ensayo a gran escala en condiciones reales que arrancará en 2027.
La stablecoin RLUSD de Ripple bate récord, impulsada sobre todo por Ethereum
Ripple ve crecer RLUSD hasta un récord de 2.440 millones de dólares. Sin embargo, la mayor parte de la demanda no procede de su propia red XRP.
India impulsa pagos entre los BRICS con monedas digitales de bancos centrales
India quiere conectar las monedas digitales de bancos centrales para los pagos dentro de los BRICS y reducir así la dependencia del dólar estadounidense.
Más leídos
La probabilidad de aprobar la CLARITY Act cae al 18% antes de una votación clave
La probabilidad de aprobación de la CLARITY Act cae al 18%, mientras destacados demócratas se posicionan en contra de la propuesta.
Grok, de Elon Musk, anticipa el precio de XRP para finales de septiembre
Grok prevé que el precio de XRP se sitúe a finales de septiembre en torno a 1,45-1,60 dólares, aunque también ve margen para una subida mayor.
La gran ley cripto de EE. UU. se acerca al desenlace: todo o nada
La ley cripto CLARITY Act afronta el martes una votación decisiva en el Senado. Sin el apoyo de 7 demócratas, todo podría aplazarse hasta 2030.