El vicepresidente estadounidense JD Vance aterrizó la mañana del sábado en Islamabad para las primeras conversaciones directas entre EE. UU. e Irán desde el alto el fuego. Fue recibido en el aeropuerto por el jefe del ejército paquistaní Asim Munir y el ministro de Relaciones Exteriores Ishaq Dar. También están presentes los asesores principales Steve Witkoff y Jared Kushner.

Ambas delegaciones ya se encuentran en Pakistán. Con esto, se ha superado el primer obstáculo. Se espera que las conversaciones comiencen después de las 14:00 hora local, alrededor de las 11:00 hora española.

Islamabad convertida en fortaleza

La capital paquistaní se ha transformado en una zona de seguridad. Las carreteras están bloqueadas con contenedores marítimos, soldados armados patrullan y los hoteles de lujo han pedido a los huéspedes que se retiren. El Hotel Serena, donde probablemente se llevarán a cabo las conversaciones, estará cerrado desde el viernes hasta el domingo por la noche. No se permitirá el acceso de otros huéspedes al recinto.

Pakistán no dejó nada al azar. Las autoridades otorgaron dos días libres a funcionarios y empresas para despejar la ciudad para las delegaciones. A lo largo de la carretera Srinagar, la principal vía del centro, los trabajadores colgaron banderas paquistaníes.

Irán amenaza con retirarse antes de empezar

La mayor incertidumbre proviene del lado iraní. Los medios estatales informan que la delegación iraní primero desea una reunión con el primer ministro paquistaní para evaluar si Washington está cumpliendo sus compromisos. Solo después de eso, Irán decidirá si se sienta a dialogar con los estadounidenses.

Las exigencias iraníes son claras: los fondos congelados deben ser liberados y los combates en Líbano deben cesar. El presidente del Parlamento Ghalibaf, quien lidera la delegación iraní, reiteró estas condiciones antes de partir en redes sociales.

Líbano como principal obstáculo

Desde el alto el fuego, los ataques israelíes en Líbano son el mayor punto de discordia. Irán sostiene que Líbano está incluido en el acuerdo y responsabiliza a EE. UU. de detener los combates allí. EE. UU. e Israel afirman que Líbano no está contemplado en el acuerdo.

Israel ha reducido los ataques a objetivos de Hezbollah tras una llamada de Trump a Netanyahu, pero no los ha detenido por completo. Hezbollah, por su parte, sigue lanzando drones y cohetes hacia Israel. Además, el gobierno israelí planea establecer una zona de seguridad sobre aproximadamente el 10% del territorio libanés.

Demandas muy alejadas

Cuando comiencen las conversaciones, estarán sobre la mesa los mismos desacuerdos que no se resolvieron en febrero, además de nuevos surgidos por la guerra.

Irán desea mantener el control sobre el Estrecho de Ormuz, levantar todas las sanciones, la retirada de las tropas estadounidenses de la región y compensación económica por los daños de guerra. En algunos puntos, es posible imaginar un compromiso. En otros, como Ormuz, el programa de misiles iraní y el apoyo a milicias, las posiciones están más distantes que nunca.

Hay mucho en juego. Si las conversaciones fracasan, el alto el fuego podría desmoronarse en pocos días. Si tienen éxito, esto podría ser el comienzo del fin de una guerra que ha mantenido a la economía mundial en vilo durante semanas.

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