La relación entre Donald Trump y Volodímir Zelenski amenaza con romperse después de que el presidente estadounidense anunciara ayer un nuevo alto el fuego entre Rusia y Ucrania para frenar los ataques contra sus instalaciones energéticas. Trump ve la guerra cada vez más en función del precio de los combustibles. Y, para abaratarlo antes de unas elecciones clave, llega incluso a pactar con el Kremlin.

Trump sorprende a Zelenski con una tregua

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, anunció ayer en su propia red social que Rusia y Ucrania dejarían de atacar sus respectivas instalaciones energéticas. Su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, no estaba al corriente: en declaraciones al medio Axios, aseguró que desconocía la tregua.

Zelenski añadió una pregunta cargada de reproche: si Trump había negociado el acuerdo con Putin, pidió que les comunicaran cuándo entraría en vigor. Sus palabras sugieren que la tregua se pactó con Moscú al margen de Kiev.

En las redes sociales adoptó un tono algo más conciliador. Afirmó que Ucrania apoya el alto el fuego y que es importante que Rusia también lo respalde, aunque sigue a la espera de los detalles y aún no está claro qué instalaciones quedarían cubiertas.

Zelenski tiene motivos para desconfiar: en septiembre, Trump ya anunció una tregua similar, pero después se supo que no había un acuerdo definitivo. Además, un día antes del nuevo anuncio, Trump sugirió que Zelenski debería plantearse dimitir.

¿Por qué quiere Trump proteger las refinerías rusas?

Trump quiere abaratar los combustibles antes de las elecciones legislativas de noviembre, después de que la guerra con Irán haya disparado sus precios. Los ataques de drones ucranianos contra las refinerías rusas, que transforman el crudo en diésel y gasolina, reducen la oferta de combustibles en el mercado mundial.

Por eso, Trump pactó con el presidente ruso, Vladímir Putin, devolver al mercado mundial unos 13,5 millones de barriles de diésel ruso. El sábado, Moscú autorizó parcialmente las exportaciones, con 500.000 toneladas: unos 3,7 millones de barriles, algo más de una cuarta parte del volumen prometido.

Según Bloomberg , ese volumen no basta para reducir de forma significativa los precios, mientras que el acuerdo agrava las tensiones. Siete senadores de ambos partidos lo consideran incluso ilegal, ya que el Congreso prohíbe las importaciones de productos energéticos rusos desde 2022.

La inteligencia como amenaza velada

Las tensiones también se trasladaron a la mesa de negociación. Los negociadores ucranianos interrumpieron el viernes las conversaciones con los enviados estadounidenses en Miami, poco después del acuerdo sobre el diésel, según fuentes conocedoras de las reuniones citadas por Bloomberg.

Según una de esas fuentes, el yerno de Trump, Jared Kushner, y el enviado especial Steve Witkoff recordaron que Estados Unidos suministra munición e información de inteligencia, por lo que Kiev no debería perjudicar a los consumidores estadounidenses. Varios de los presentes interpretaron esas palabras como una amenaza velada de suspender el intercambio de inteligencia.

Ucrania se juega mucho, dada su dependencia del armamento y la inteligencia estadounidenses. Sin embargo, los ataques contra las refinerías golpean precisamente los recursos con los que Putin financia la guerra, justo cuando Rusia va a aumentar un 27% su presupuesto de defensa el próximo año. Si Kiev mantiene los ataques hasta las elecciones legislativas del 3 de noviembre, podría ahondarse la ruptura con Trump.

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