Tom Lee, de Fundstrat, cree que los inversores se precipitan al advertir de una burbuja en la inteligencia artificial (IA). A su juicio, el mercado actual no se parece al de 1999, poco antes del estallido de la burbuja puntocom, sino más bien al de 1997.

Eso significaría que las mayores subidas aún tardarían años en llegar.

El máximo podría no llegar hasta 2033

Lee compara la actual oleada de inversiones con el despliegue de internet, las redes móviles y los teléfonos inteligentes. Según sus cálculos, esas infraestructuras costaron unos 35 billones de dólares en términos actuales.

En el caso de la IA, estima una inversión total de unos 30 billones de dólares. Su argumento es que estas revoluciones tecnológicas pueden prolongarse mucho más de lo que esperan los inversores.

Cisco, por ejemplo, no alcanzó su máximo definitivo hasta marzo de 2000, pese a que sus acciones ya habían sufrido varias correcciones importantes. Por eso, Lee cree que el ciclo actual podría no alcanzar su verdadero máximo hasta alrededor de 2033.

Todos hablan ya de una burbuja

Otro de los argumentos de Lee es psicológico. Según él, las mayores burbujas se forman precisamente cuando casi nadie cree que exista una. Ahora, en cambio, inversores, economistas y estrategas advierten constantemente de valoraciones excesivas.

Por eso duda de que el mercado esté ya cerca de su techo.

Ray Dalio defiende la tesis contraria

Ray Dalio sostiene lo contrario. El fundador de Bridgewater considera que la situación actual es una burbuja clásica. Su principal preocupación es la deuda.

Cada vez más inversiones en IA se financian con bonos y préstamos, en lugar de con flujos de caja libres. Con los tipos de interés elevados, esa financiación resulta cada vez más cara. Por ello, Dalio teme que los inversores acaben recogiendo beneficios en cuanto surjan dudas sobre el plazo necesario para recuperar todas esas inversiones.

La clave está en la financiación

La diferencia entre ambas posturas se reduce así a una pregunta: ¿podrán financiarse esas enormes inversiones con unos flujos de caja crecientes?

Si lo consiguen, Lee podría tener razón y el verdadero máximo aún quedaría a años de distancia. Si las empresas dependen cada vez más de la deuda mientras los tipos siguen altos, probablemente será Dalio quien tenga razón antes.

Las inversiones, por tanto, no son el problema. La cuestión es, sobre todo, quién las financia y qué rentabilidad acabarán generando.

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